Opinión

La crónica de Pere el Ceremoniós, con Ábalos de autor

Jabalíes.
photo_camera Jabalíes.

Ábalos, valenciano él, se ha creído en la obligación de justificar las sentencias de los EREs y alejarlas lo más posible de su jefe y de su partido y lo ha justificado hablando de ceremonia de la confusión de la derecha.

Como Ábalos siempre habla entre dientes, vocaliza poco y su tono es más bien lúgubre y despectivo y de antiguo maestro con palmeta, cuando quiere ser más explícito y hasta defender lo indefendible se le entiende más y mejor y, entonces, se queda con las vergüenzas de sus propios razonamientos al aire.

Cuentan los historiadores que lo que llevó a Pedro IV de Aragón, también llamado el Ceremonioso, a ordenar que se escribiera la crónica de su reinado, por tierras de Aragón, Valencia y Cataluña, fue el afán por justificar algunos desmanes de su política.

Ábalos, con esto de la ceremonia de la confusión, ha confundido realidad con la ficción, ha confundido los tiempos, los delitos, los tribunales y hasta las personas de los presuntos. O sea que nos quiere confundir a todos. 

Ábalos, valenciano él, se ha creído en la obligación de justificar las sentencias de los EREs y alejarlas lo más posible de su jefe y de su partido y lo ha justificado hablando de ceremonia de la confusión de la derecha.

Pero es que hay que confundir mucho y escribir muchas crónicas, para que el común de los mortales se trague eso de que el Partido Socialista de hoy no tiene nada que ver con el de ayer, que Andalucía no es más que Andalucía y que Pedro Sánchez no había nacido a la política cuando Griñán y Chaves  se agenciaban votos con el dinero de las arcas públicas.

Delinquieron cuando estaban en el Partido Socialista y desde el Partido Socialista, aprovechando los cargos en los que les había colocado el Partido Socialista. El que desde el afloramiento del escándalo, no militen en el partido, no desdice nada de lo cometido anteriormente mientras sí eran militantes.

Beneficiaron con sus trapicheos delictivos al Partido Socialista, a todo el Partido Socialista.

Beneficiaron no solamente al Partido Socialista de Andalucía sino a todo el Partido Socialista puesto que Andalucía es uno de los mayores caladeros de votos y de escaños nacionales que tienen los socialistas y su situación en Andalucía y el clientelismo montado en aquella comunidad, repercute en todo el país y ofrece posibilidades ciertas de llegar al poder en España.

Convendría, además, que no se use en esta coyuntura de la corrupción del Partido Socialista, la corrupción de otras formaciones. Ni comparaciones que puedan servir de coartada, ni paralelismos que oculten realidades.

 La corrupción del Partido Socialista es, única y exclusivamente, la corrupción del Partido Socialista

Ni ceremonia de la confusión ni crónicas pasadas de moda. Por mucho que Ábalos se empeñe, por mucho que Sánchez mire para otro lado y por mucho que ambos quieran usar a Susana Díaz de cortafuegos y- aprovechando que el Guadalquivir pasa por Sevilla- suprimirla de la circulación.

Porque no hay que olvidar (otra vez la historia) que a Pedro el Ceremonioso también le apodaban “el del punyalet”.

Y Pedro Sánchez siempre lleva un puñalito político escondido, para lo que sea menester y para quién sea menester.

Que a lo mejor por eso del puñalito, es por lo que Pablo Iglesias decía que no se fiaba de él.

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