San Martín de Tours: la cripta románica que mantiene viva la fe en el corazón de Navarra
La parroquia fue consagrada en 1156 y más tarde se convirtió en abadía vinculada al priorato de Velate bajo la jurisdicción del obispado de Pamplona
El templo se alza en lo alto de la colina que protege la villa y ofrece una panorámica privilegiada de los paisajes que la rodean. Su construcción se remonta al siglo XII, aunque sufrió añadidos posteriores como la nave septentrional o el coro. Fue consagrada a la Virgen María y a San Martín de Tours en 1156, lo que la convierte en un referente espiritual y artístico de la comarca.
Tres naves, seis columnas y bóvedas
Precisamente en esos mismos años se documenta por primera vez el señorío de San Martín de Unx, hecho que coincide con las formas estilísticas de la cripta, la parte más antigua del edificio. No obstante, los historiadores advierten que esta primera fecha debe tomarse con cautela, ya que solo se conserva una copia del documento original.
Posteriormente, nuevos textos confirman que la iglesia llegó a ser abadía y que en el siglo XV quedó incorporada al priorato de Velate, bajo dependencia del obispado de Pamplona.
La iglesia, levantada en lo más alto del caserío, se impone con su espadaña y su célebre portada occidental atribuida al Maestro de Uncastillo. Pero el mayor tesoro se oculta bajo tierra: la cripta románica, concebida para salvar el desnivel del terreno.
Con tres naves, seis columnas exentas y bóvedas de arista, este espacio subterráneo sorprende por su rigor arquitectónico y por el simbolismo de sus capiteles, donde conviven motivos vegetales, figuras humanas y animales que recuerdan la lucha espiritual del hombre.
San Martín de Tours: de soldado romano a obispo
El Catálogo Monumental de Navarra llegó a describir este lugar como un espacio de “dimensiones catedralicias”, un elogio que subraya la magnitud de la obra en un pueblo tan reducido.
Hoy, la visita a la cripta sigue siendo un punto de interés no solo turístico, sino también religioso, pues su silencio y su luz tenue invitan a la oración y a la contemplación.
La dedicación del templo a San Martín de Tours conecta la villa navarra con una de las figuras más queridas de la cristiandad. Nacido en el siglo IV en Panonia (actual Hungría), San Martín fue soldado romano antes de convertirse al cristianismo. Su gesto de partir su capa para abrigar a un pobre en una noche de invierno se convirtió en símbolo de la caridad cristiana.
Posteriormente, fue obispo de Tours en Francia y promovió la evangelización rural, fundando monasterios y difundiendo la fe por Europa. Su figura, asociada a la humildad y la entrega al prójimo, sigue siendo venerada como patrono de numerosas parroquias en el continente.