Llega la primavera. ¿Por qué nos sentimos más cansados o irritables cuando cambia el tiempo?

Cansancio.
Cansancio.

El cambio de estación no sólo transforma el paisaje y las temperaturas, sino que también modifica el equilibrio hormonal del organismo y puede afectar de forma directa al estado de ánimo y al bienestar físico. Así lo advierte el presidente de la Asociación Nacional de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales (Cofenat), Roberto San Antonio-Abad, que explica que “muchas personas no entienden por qué en primavera o en otoño se sienten más cansadas, más irritables o con alteraciones del sueño, y la respuesta está en cómo reacciona nuestro sistema hormonal a los cambios de luz”.

Según señala San Antonio-Abad, el aumento o la reducción de horas de luz solar influye en la producción de hormonas como la melatonina -relacionada con el sueño-, la serotonina -vinculada al estado de ánimo- y el cortisol -clave en la respuesta al estrés-. “El cuerpo funciona en sincronía con los ritmos naturales. Cuando esos ritmos cambian de forma brusca, el organismo necesita un tiempo de adaptación”, detalla.

Este proceso de ajuste puede manifestarse en forma de fatiga persistente, apatía, cambios de humor, dificultades para concentrarse, alteraciones del apetito o problemas para conciliar el sueño. En algunos casos, estas variaciones pueden intensificarse si coinciden con situaciones de estrés o sobrecarga laboral.

El presidente de Cofenat subraya que la prevención es fundamental: “No debemos normalizar el malestar. Escuchar al cuerpo y acompañar estos cambios estacionales con hábitos adecuados puede marcar la diferencia entre una adaptación natural y un desequilibrio prolongado”.

Entre las recomendaciones de Cofenat destacan:

● Mantener horarios regulares de descanso para favorecer la regulación hormonal.

● Incrementar la exposición a la luz natural durante la mañana.

● Practicar ejercicio físico moderado de forma constante.

● Ajustar la alimentación a productos frescos y de temporada.

● Incorporar técnicas de gestión del estrés como la respiración consciente o la meditación.

San Antonio-Abad insiste en que el abordaje debe ser integral y personalizado: “Cada persona responde de manera distinta a los cambios estacionales. Contar con orientación profesional puede ayudar a identificar las causas y a reforzar el equilibrio físico y emocional”.

Desde Cofenat recuerdan que, ante síntomas intensos o persistentes, es imprescindible acudir a un profesional sanitario para una valoración adecuada.