La investigación de malos tratos a un preso de Estremera pasa de un juicio por delito leve a una intrucción penal

Los siete funcionarios fueron denunciados por el interno que presentó hematomas en los glúteos y las piernas. La jueza tomará declaración a los investigados

Acceso a la cárcel de Estremera.

Los siete trabajadores de la cárcel de Estremera acusados de dar una paliza a un preso se presentaron este miércoles en el Juzgado de Instrucción número 1 de Arganda del Rey para celebrar un juicio por delitos leves. Sin embargo, salieron sin ser juzgados porque la Fiscalía consideró que no se trataba de delitos leves y ha solicitado transformar el procedimiento para iniciar una investigación penal más profunda. 

De esta forma se abre ahora una instrucción en la que se tomará declaración a los trabajadores, al preso que denunció y se realizarán nuevas diligencias que la juez dictamine, según ha podido confirmar por diversas fuentes Confidencial Digital. 

El Ministerio del Interior remitió al juzgado este procedimiento el pasado mes de septiembre después de que el recluso presentara hematomas en los glúteos, las piernas y las plantas de los pies al abandonar el módulo de aislamiento donde había sido trasladado, como informó El País. 

Las versiones sobre los hechos ocurridos son dispares. El incidente comenzó cuando el recluso no pudo acreditar con los papeles reglamentarios en prisión que era el dueño de un televisor que tenía en la celda. Fuentes penitenciarias explican que el interno adoptó una actitud agresiva y los funcionarios acudieron a reducirle. Al día siguiente en el reconocimiento médico el preso presentaba signos de violencia en las piernas. 

Interior abrió una investigación interna por este suceso, pero además el Comité Europeo para la prevención de la Tortura, que depende del Consejo de Europa, también investigó los supuestos malos tratos. 

Por su parte, los siete trabajadores que tuvieron el incidente han seguido trabajando en el centro y niegan tajantemente ningún tipo de maltrato. “Hemos solicitado documentación muy profusa para acreditar que nos encontramos ante un interno peligroso, con un historial de 21 incidentes regimentales”, explica el abogado de los acusados Antonio Suárez-Valdés. Los hechos deben esclarecerse ahora en la vía judicial. 

Un jefe de servicio también investigado 

Y no son los únicos que deben aclararse. Un exjefe de Servicio de la prisión de Estremera (ahora trabaja en otro centro) también estaba pendiente de juicio este martes por un incidente con un interno y un teléfono móvil. De igual forma la Fiscalía ha solicitado una investigación del caso más amplia. 

Este episodio sucedió el pasado mes de noviembre cuando una pareja se presentó en el centro penitenciario de Estremera diciendo que quería interponer una denuncia porque había un interno que les estaba amenazando desde el interior a través de un teléfono móvil. Los dos jefes de servicio acudieron a la celda y comprobaron que el hombre tenía un smartphone, unos cascos y un cargador de móvil. 

El interno fue interrogado y trasladado a otro módulo. Al día siguiente, después de entrevistarse con otro jefe de servicio, realizó una denuncia en la que explicaba que en el interrogatorio posterior a incautarle el teléfono uno de los trabajadores le había pegado. La defensa del jefe de servicio acusado en este caso la lleva el abogado Miguel Durán y niega por completo que el trabajador agrediera al recluso que no presentaba lesiones. 

Estos incidentes han generado en la cárcel de Estremera un clima de confrontación entre la dirección del centro y los trabajadores. Estos aseguran que se les señala y se sienten desprotegidos en cuanto a sus actuaciones por lo que enviaron varios escritos a Instituciones Penitenciarias durante 2020 con las quejas.