La voz del lector

Cómo alcanzar la cuesta de enero superando las entrañables fiestas navideñas

Recuerdo unas navidades en las que, por primera vez, asumí por mi mismo, a pesar de mi juventud de entonces (más concretamente adolescencia), el compromiso de intentar hacer más felices a todas las personas que íbamos a compartir la nochebuena juntos, estaban mis abuelos (paternos), mis padres, etc… y mi decisión, aunque humilde, tenía que ver con intentar que aquellas personas, todas importantes para mí, fueran lo más felices en esas horas compartidas.

No disponía de mucho presupuesto, más bien, exactamente, de nada, pero mi premisa es que todas las personas que se sentaran a la mesa tuvieran algún regalo, aunque fuera un humilde palillero, y a fé que lo conseguí, pero a pesar de ello, mi entusiasmo no quedó saciado. Visto con la perspectiva del tiempo, la excesiva pasión de mis pocos años de entonces, era más que matizada por las experiencias vividas de quienes me rodeaban.

Pero no hablemos del pasado, hagámoslo de estos días que tenemos por delante, en los que todos compartiremos mesa, ágape, vino, cava (ó champagne según gustos), ademas de alguna copa de licor espirituoso. Aunque quizás lo primero es ser consciente de que lo que supone un reto para muchos no es más que superar unas cuantas horas de confraternización … ¡tampoco es tan difícil!, sobre todo teniendo en cuenta que, superado el momento, no habrá que repetir hasta pasados otros doce meses.

La primera reflexión importante a hacer, tiene que ver con rebajar las expectativas …¡nadie tiene la obligación de ser feliz en Navidad!… no se agobie, no se sienta mal. A medida que se tiene una cierta edad, se suele pensar más en la personas que no tenemos a nuestro alrededor, que en las que sí están con nosotros …y eso es un error de gran calado, el mejor homenaje que podemos hacer a quienes nos precedieron, es cuidar, y alentar, a nuestros descendientes, y a su saga. Hoy nosotros jugamos el rol de aquellos a quienes echamos de menos, y nuestro mejor tributo es brindarles el mejor futuro, pero también el mejor presente… ¡esa es nuestra responsabilidad!

Si usted se encuentra en la decena entre los treinta o los cuarenta años, seguramente tendrá que organizar estas cenas, y comidas, navideñas. en función de la agenda de sus propios padres o de sus suegros, todo ello condicionado a los compromisos de cuñados, hermanos, etc… Por contra si usted ha superado ya los sesenta años, esperará que sus hijos le asignen un hueco dentro de sus disponibilidades, equilibrado con sus consuegros. Vívalo con aceptación y vulnerabilidad, pero sin sentirse víctima de nada, se trata de una cena o una comida, el mundo no se acaba en el hecho de donde pase su hijo/a la nochebuena o la nochevieja; incluso usted también puede marcar sus prioridades.

Querido amigo, sea racional, estamos a mitad de diciembre y en poco más de tres semanas estaremos en la normalidad de la cuesta de enero, usted sabe ya con quien va pasar cada una de estas celebraciones navideñas, visualicé lo que tendría que suceder para que todas ellas sean un éxito, …ó al menos no haya daños colaterales, sabe de lo que hablar y de lo que no, simplemente haga lo correcto …¡usted es capaz!

Teniendo clara su agenda, resérvese un tiempo para sí mismo, si tiene que ser en soledad, que así sea: haga deporte, escuche música, vaya al teatro o al cine, o simplemente échese la siesta en alguno de esos días. Está muy bien ser generoso, pero no lo sea sólo en Navidad, incorpórelo a su ADN, y sobre todo, hágalo solo si le encuentra un sentido, si le acerca a la persona que realmente sí quiere ser, en caso contrario no le valdrá de nada, simplemente le generará equívocos. Con seguridad que esa persona que no le genera comodidad volverá a estar sentada junto a usted estas navidades… ¿y bien?, si ésto sucede es que esa persona es importante para alguien de su núcleo cercano …¿tan difícil para usted es superar esas dos o tres horas con una conversación educada y razonable?…demuestre su empatía y póngase en el lugar del otro, seguramente para él tampoco será fácil.

Para acabar solo le realizaré una sugerencia, si tiene que imitar a alguien, hágalo sobre un niño, interiorice su mirada, su entusiasmo, su capacidad de asombro y esa magia de estar presente al 100% únicamente en cada una de las cosas del momento, soltando todo lo accesorio; si usted lo consigue sus navidades serán lo suficientemente razonables para alcanzar, con éxito, la normalidad de la cuesta de enero …y podrá dejar este articulo en el anaquel de los asuntos superados… o pendientes de superar, hasta la próxima Navidad.

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