La voz del lector

Sanidad Pública universal y gratuita. ¿Hasta cuándo y para quién?

Hospital de Madrid.
photo_cameraHospital de Madrid.

Decir que uno de los elementos fundamentales del que llamamos Estado del Bienestar es la Sanidad Pública porque hace posible que, en un Estado moderno, ninguna persona quede excluida de una “aceptable” atención sanitaria por falta de recursos económicos, es decir algo obvio. Añadir que así debe ser, una manifestación de elemental justicia social.

Decir que la Sanidad, en el amplio sentido de la palabra y en el más concreto de la asistencia sanitaria a la población, es tarea cada día más costosa, hasta el punto de que puede acabar haciendo imposible su mantenimiento, aunque algunos no quieran hablar de ello, es otra evidencia que merece analizar.

Decir que la Sanidad Pública en España necesita de ciertas reformas, es una necesidad si queremos que nuestros nietos puedan disfrutarla, al menos, en las condiciones que ahora conocemos.

Decir que se “es mas progresista”, más solidario, afirmando que tenemos derecho a la mejor Sanidad Pública, sin reparar en sus costes y sostenibilidad, es una falsedad, es una posición cuando menos egoísta si no es pura demagogia.

Los avances que, afortunadamente, se han producido en la medicina en pocos años, eran inimaginables para quienes estudiamos aquellos gruesos libros de Farmacología de nuestros planes de estudio en la segunda mitad del siglo pasado. De toda aquella lista de remedios que se describían, no ha sobrevivido nada o casi nada: solamente los derivados de la Morfina, hoy en parte sustituidos por otros sintéticos y la digital, de uso mucho menos frecuente cada día.

Nuevos campos de investigación, han permitido y permiten incesantemente, día tras día, nuevos conocimientos en la etiología, patogenia y tratamiento de las enfermedades, por no hablar del campo del diagnóstico, antaño limitado a un rudimentario diagnóstico por imagen, los famosos RX, hoy superados por métodos más resolutivos, mas inocuos y, por supuesto mucho mas costosos, TAC, Resonancias Magnéticas, Tomografías por emisión de Positrones, sonografías, etc.

En el campo de la farmacología, y por citar solamente algún ejemplo muy reciente, las nuevas investigaciones han permitido relacionar, y es sólo un ejemplo, como se produce el depósito de la moléculas de LDL-Colesterol en la pared de las arterias y el papel que juega en ese proceso una proteína, la conocida como CPSK9 y que la misma puede ser inhibida por un anticuerpo, el llamado “Alirocumab”, comercializado bajo el nombre de “Praluent”, que se administra en inyección mensual y cuyo coste puede rondar los 500 € cada dosis, es decir, un tratamiento crónico a un coste de 500 € mensuales. Y es el caso, que existen pacientes a los que no se les puede suministrar el tratamiento eficaz y estandar de estatinas, en sus distintas combinaciones y variedades, por intolerancia a las mismas; por tanto, hay casos en los que puede resultar inexcusable este tipo de terapia. Pero, como este, podrían citarse una muy numerosa serie de nuevos fármacos, tanto en el campo de las neoplasias como de los anticoagulantes orales o el tratamiento del SIDA, ayer enfermedad mortal de necesidad y hoy reducido al campo de las enfermedades crónicas. Hasta ayer, la Hepatitis C seguía un curso inexorablemente mortal en pocos años y hoy esa evolución es totalmente diferente gracias a la inmunoterapia y los nuevos antivirales. Ejemplos como estos podrían resultar innumerables,incluso sin entrar en el novedoso, pero no menos cierto, campo de la terapia génica, inminente realidad , y cuyas consecuencia y resultados sólo podemos atisbar en estos momentos.

Todo lo dicho anteriormente, para extraer una conclusión: La incesante, muy costosa y, al alcance de muy pocos grupos, investigación, supone el nacimiento de nuevos, y cada día mas costosos fármacos, que tienen que financiar quienes los precisan, en el caso de una Sanidad Pública, Universal y Gratuita, todos los ciudadanos, bien vía impuestos, bien vía cotizaciones al Servicio de Salud de turno.

Y es, llegado a este punto, cuando resulta inevitable hablar de financiación y sostenibilidad de la Sanidad Pública, tal y como hoy la conocemos. No es el momento, ni me considero con capacidad para hacerlo, de sugerir fórmulas milagrosas aunque quizá si de plantear algunos interrogantes: En la Sanidad Pública actual en España, que mas bien parece una Sanidad de los “territorios”, léase Comunidades, que del ciudadano, al ser departamentos estancos cada una de ellas:

- ¿No sería más razonable una tarjeta sanitaria única, como el DNI, para todos los españoles ?

- En lugar de un presupuesto separado para cada Comunidad, no debería pagarse el gasto real producido por la atención prestada al ciudadano enfermo?.Dicho de otro modo, que el dinero siguiese al paciente y no al revés como ahora ocurre.

-¿No sería razonable introducir una verdadera competencia entre Centros de gestión pública y otros de gestión privada, que redundaría en un abaratamiento de costes y la posibilidad de que el paciente pudiera elegir entre unos y otros?

En un reciente artículo, quien suscribe explicaba como en un Estado Federal, la República Federal de Alemania, el ciudadano puede elegir centro y médico, no sólo entre los de su ciudad, sino incluso entre los de diferentes Länder.

- Por último, ¿debemos revisar la idea del “gratis total?

Fausto Gómez Guillén

Licenciado y Doctor en Medicina.

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