Política

ERC lo sabe y no aceptará una nominación sin futuro

Puigdemont asusta al PDeCAT: “Yo soy el candidato”

La libertad obtenida en Alemania ha enardecido al ex president. Exige a su partido volver a situarse al frente de la Generalitat

Carles Puigdemont tras su puesta en libertad.
photo_cameraCarles Puigdemont tras su puesta en libertad.

Carles Puigdemont temió que su detención en Alemania supusiera “el final del camino”, tanto a su exilio como a su carrera política. No obstante, su posterior puesta en libertad, y las dudas de los jueces germanos acerca del delito de rebelión, le han dado nuevas fuerzas. Está convencido de que solo él debe ser presidente de la Generalitat.


Según explican a El Confidencial Digital fuentes que han tenido hilo directo con la dirección del PDeCAT, el partido admite que Puigdemont está “más crecido que nunca” y ha vuelto a priorizar sus objetivos personales a la estabilidad política en Cataluña: “Después de salir de la cárcel, se siente como Supermán. Está más crecido que nunca”, explican gráficamente.

Así las cosas, el ex alcalde de Girona vuelve a reivindicarse como “president en el exilio”, y ha transmitido a la antigua Convergéncia que solo él está legitimado para situarse al frente de la Generalitat. No admite opinión en contra.

Este cambio de discurso se produce después de meses de conversaciones en los que Marta Pascal y el resto de la ejecutiva del PDeCAT parecían haber logrado que Puigdemont aceptara un nombramiento simbólico, que diera un paso atrás y garantizara la estabilidad de la investidura con una presidencia “real”.

President pase lo que pase con Sánchez

Llegados a este punto, los convergentes tienen claro, y así se lo han hecho saber a ERC, que si el juez Llarena no permite la excarcelación de Jordi Sánchez, y por tanto no hay investidura, Puigdemont volverá a exigir ser el candidato a la presidencia: “Quiere volver a reactivar el nombramiento a distancia y gobernar desde Alemania”.

Ese objetivo, situarse al frente del Govern “desde el exilio”, tampoco quedaría descartado si Sánchez finalmente sale de prisión y es investido: “Si eso pasa, quiere que Jordi sea un presidente provisional y que, posteriormente, le ceda a él todo el poder”.

Las nuevas exigencias de Puigdemont, explican las fuentes consultadas, tienen muy preocupada a la dirección del PDeCAT, que teme volver a una situación de bloqueo que parecía superada: “Puigdemont ha enloquecido, se ve más legitimado que nunca para ser president y ya le da igual el mantenimiento del 155 o que esté corriendo el plazo para nuevas elecciones”.

Empiezan las divisiones

El problema, además, es más grave de lo que parece porque el propio Puigdemont es el que tiene la última palabra sobre el dinero del grupo parlamentario, un poder que está empleando para volver a aumentar su presión sobre el partido.

En el PDeCAT, sin embargo, hay una corriente dispuesta a poner fin a esta nueva ofensiva del ex president. Y han encontrado un modo de hacerlo: explotar la división existente entre sus partidarios más leales.

Tal y como se explicó en estas páginas, tanto los convergentes como ERC tienen identificados desde hace tiempo al denominado “comando Puigdemont”: un grupo de 13 diputados de JxCAT, leales al ex president, que no quieren ningún otro candidato a la Generalitat que no sea el de Gerona.

Pues bien. Según ha podido confirmar ECD, ese grupo de parlamentarios empieza a fracturarse. Comienzan a producirse importantes diferencias de criterio, a cuenta del “choque de intereses” que se está generando entre varios de sus integrantes.

Las fuentes consultadas explican que algunos de esos diputados ya saben, “porque ya existe un pacto de gobierno con ERC”, que serán consejeros cuando haya investidura. Por tanto, “ya no exigen que Puigdemont sea president porque no quieren arriesgarse a perder el sillón que se les ha prometido”. En el otro bando, están los que se ven fuera del Govern y, al no tener nada que perder, mantienen su línea beligerante.

El PDeCAT, consciente de esta situación, quiere aprovechar  esas primeras discrepancias para sellar cuanto antes la investidura. Entre otras cosas, añaden, porque también hay leales a Puigdemont, a los que éste había prometido un cargo, que se han quedado fuera porque esa cartera va a ser para Esquerra, por lo que “están bajos de moral y son más volubles”.

ERC avisa: “No nos volveremos a inmolar”

Las exigencias de Puigdemont, y las dificultades del PDeCAT para contener al ex president, son conocidas de sobra por su posible socio de gobierno, ERC. Los republicanos, no obstante, tienen claro que es absolutamente inviable que el de Gerona se sitúe al frente de la Generalitat.

De hecho, desde Esquerra han transmitido a los convergentes que no apoyarán una candidatura de Puigdemont, si Sánchez no puede ser proclamado, ni un relevo posterior en el Govern a favor del ex president. Ambas maniobras –argumentan- volverían a situar a Cataluña, y a todos los que apoyen esa decisión, fuera de la legalidad.

Altos cargos de ERC consultados por este digital se muestran contundentes a este aspecto: “En el PDeCAT saben que no apoyaremos la investidura de Puigdemont porque no vamos a volver a inmolarnos por un Govern que va a durar 20 minutos… el tiempo que tardará en volver a ser ilegalizado”.


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