Política

Cambio de rumbo en el Partido Popular

Así ganó Pablo Casado a Sáenz de Santamaría el congreso del PP

Actitudes clave: baño de masas con los compromisarios, propuestas concretas en el discurso, dejó abierta la ejecutiva a los otros candidatos. Soraya erró al anunciar a su número dos

Pablo Casado, en el Congreso Nacional Extraordinario del PP.
photo_cameraPablo Casado, en el Congreso Nacional Extraordinario del PP.

Pablo Casado es el nuevo presidente del PP, después de imponerse a Soraya Sáenz de Santamaría con el 57 por ciento de los votos de los compromisarios. Una victoria ajustada que se decidió por una lista de decisiones de última hora de ambos candidatos.

La victoria del nuevo líder de los populares ya empezó a vislumbrarse durante las votaciones. Integrantes de ambas candidaturas, dirigentes del PP, y compromisarios, coincidían en señalar que las acciones y los discursos de ambos candidatos así lo indicaban.

En ese momento, todos tenían claro que Casado se impondría, pero por un margen más estrecho de lo que se anunció a mitad de semana, y que, de hecho, la balanza se había inclinado a su favor gracias a una serie de actuaciones durante el propio congreso, que mantuvieron la ventaja inicial respecto a Sáenz de Santamaría.

Invirtió tiempo en ganarse a los compromisarios

Durante su discurso ante el plenario, Casado destacó que él no había hecho llamadas a los compromisarios para pedirles su voto. Hizo algo que, según las fuentes consultadas por Confidencial Digital, resultó decisivo: “Estar junto a ellos”.

El ahora presidente del PP “empezó a ganar el congreso ya el viernes” cuando, después del discurso de Mariano Rajoy, y mientras Soraya Sáenz de Santamaría y su equipo abandonaban el plenario a toda prisa, Casado “se lo tomó con calma para ganar aún más votos”.

Desde su candidatura calculaban que había en torno a 400 compromisarios que no tenían claro su voto, y Casado decidió “ir a conquistarlos”. Por ese motivo, no solo se quedó más tiempo departiendo con Rajoy y cargos del partido, sino que, una hora después, aún seguía por los pasillos de hotel Marriot Madrid Auditórium hablando y tomándose fotos con todos los delegados que se lo pedían.

Ese “baño de masas” fue, según afirman desde su equipo, decisivo para una victoria final que se veía posible al inicio del congreso pero que  “en absoluto estaba amarrada”.

Un discurso con propuestas

Si en la tarde-noche del viernes Casado dio pasos decisivos para ganar el congreso del PP, su discurso  en la jornada del sábado le hizo ganar unos cuantos votos más.

El candidato expuso todo un programa de gobierno, con propuestas concretas, recuperando incluso algunas que hacía tiempo que no se escuchaban en el partido, como el de la defensa de la familia, la oposición a la eutanasia, y la vuelta a un modelo liberal en la economía con una importante reducción de impuestos.

Además, tuvo palabras de agradecimiento para todos, con menciones especiales a Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal, y Alberto Núñez Feijóo, que en ese momento se llevaron una gran ovación del plenario.

El reconocimiento no se limitó solo a los cargos, sino que se amplió a los compromisarios: “Tenéis el carnet del PP igual de desgastado que yo de tanto trabajar por este partido”.

Frente a estas palabras, Sáenz de Santamaría, que había hablado antes, se había limitado a atacar a Pedro Sánchez, alabar la figura de Rajoy, y reivindicar su propia gestión como vicepresidenta del Gobierno, pero sin ningún guiño al resto de los allí presentes.

Esa diferencia de discursos fue definida, de esta manera, por un importante cargo del partido, próximo a Cospedal: “Mientras Pablo ha hecho un discurso de Gobierno, con un proyecto, y defendiendo a todos, Soraya ha adoptado un papel de líder de la oposición, y de auto-reivindicación, que no nos conviene”.

El golpe de efecto de Casado con la ejecutiva

No obstante todo lo anterior, desde ambas candidaturas reconocen al Confidencial Digital que el golpe definitivo de Pablo Casado, para asegurarse la victoria, fue su “anuncio a medias” de los órganos de dirección del partido si ganaba la votación.

A diferencia de Sáenz de Santamaría, dio una lista de nombres para la Junta Directiva y el Comité Ejecutivo Nacional, pero sin anunciar quién sería su número dos y dejando muchas plazas vacantes, en principio destinadas a integrar a miembros de las otras candidaturas, incluida la propia ex vicepresidenta del Gobierno.

Anunció también que los otros tres candidatos, Elio Cabanes, José Ramón García-Hernández y José Manuel García-Margallo, serán vocales en la nueva ejecutiva, lo que les convierte en “miembros natos” de la misma y les abre la puerta a tener cargos de relevancia en la dirección. Y dejó la puerta abierta a Cospedal y Soraya a que se sumaran

Un gesto que García-Hernández le reconoció en palabras a ECD: “Es la primera vez que un candidato a presidente hace algo así. Tal y como él ha dicho, esto sí que es una verdadera integración”.

El “error elemental” de Sáenz de Santamaría

La opción de Pablo Casado, de no anunciar quién ocuparía la secretaría general del partido y dejar varios puestos libres para negociarlos posteriormente, es, según las fuentes consultadas, una “práctica habitual” en congresos provinciales y localesen los que hay más de un candidato. Pero no en los nacionales.

Por tanto, y pese a la sorpresa que provocó en algunos de los asistentes ese anuncio, se convirtió en estrategia que “dejó absolutamente fuera de juego a Soraya”.

Por eso, miembros de la dirección del PP concluyen que Sáenz de Santamaría “se precipitó” anunciando que Fátima Báñez sería su número dos si ganaba el congreso y dejando libres tan solo cinco puestos en los órganos de dirección para “integrar” al resto de candidaturas.

Un “error elemental” que decantó definitivamente la balanza a favor de Casado según esas fuentes. “Soraya no tiene cultura de partido, y quizá no conocía que podía guardarse la carta de la secretaría general. O quizá sabía que perdía, y por eso quiso dejar claro a quiénes quería meter en la ejecutiva de Pablo. Pero, fuera por una razón o por la otra, perdió más votos”.

Además, el hecho de dejar apenas un puñado de puestos para otras candidaturas, desmovilizó el voto de los que no optaron, el día 5, ni por Casado ni por ella: “Tuvieron claro que ellos, ni a los que ellos votaron en las primarias, iban a tener cabida en el proyecto de Soraya”.

Negociación sin focos este domingo

Antes incluso de conocerse el resultado  del voto de los compromisarios, los equipos de ambas candidaturas tenían claro que había que ponerse a negociar, desde ya, la composición de la Junta Directiva y el Comité Ejecutivo Nacional, para evitar que el partido quedara roto.

Uno de los principales rostros de la candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría confirmó al Confidencial Digital que este mismo domingo se negociará, lejos del foco mediático, la estructura y composición de los órganos de dirección.

Una estructura que no se anunciará hasta mañana, lunes, tras la primera reunión presidida por Casado, en Génova.

La secretaría general, ni Soraya ni Cospedal

La misma fuente, próxima a la ex vicepresidenta del Gobierno, confirmó a este diario que Sáenz de Santamaría no será secretaria general del PP de Pablo Casado. Ni él se lo va a pedir, ni ella va a aceptar el cargo en el caso de que se lo ofrezca.

El puesto del número dos del partido tampoco será para María Dolores de Cospedal, que da por concluida su etapa en la sede Génova 13. La ex ministra de Defensa “se está pensando su futuro” dentro del partido, donde todavía ostenta la presidencia regional del PP en Castilla-La Mancha.

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