Política

La otra cara del acto de Colón: gritos de “¡presidente!” a Abascal, Casado huyó de la foto, Ayuso evitó un baño de masas

El PP se colocó en segundo plano en la protesta, Cayetana Álvarez de Toledo estuvo cerca de Vox y Arrimadas fue abucheada

Manifestación en la Plaza de Colón
photo_camera Manifestación Plaza de Colón

Si la primera manifestación de Colón en febrero de 2019 se saldó con una foto que retrató la unión de los grandes partidos a la derecha del PSOE contra la política de Pedro Sánchez hacia el independentismo que fue usada como espolón para señalar que todos los partidos que participaron compartían un perfil ultra; en la segunda fue imposible ver juntos a los políticos de diferentes partidos.

Para reunir a todos los líderes del centro y la derecha española sería necesario hacer un collage con ocurrido durante la mañana del domingo 13 de junio en los puntos más alejados de la manifestación.

La concentración en Colón empezó calurosa, a las 12 de la mañana el termómetro rozaba los 30º, y el aforo de la plaza de Colón estaba al completo, era imposible acceder dentro desde hacía más de 15 minutos. Fuera del recinto se agolpaba una marea humana en torno a la Estación Recoletos y en la Calle Génova.

Venta de banderas

Dentro, los más puntuales se impacientaban para escuchar el manifiesto de Unión 78 (plataforma que convocaba la manifestación para protestar contra los indultos a los presos del 1-O que plantea el Ejecutivo). Sin embargo pasaban los minutos y lo único que subía al escenario era la temperatura provocando algún que otro golpe de calor.

Mientras, los expectantes asistentes se dedicaban a corear cánticos ataviados con banderas de España, muchas adquiridas a un enjambre vendedores ambulantes que en los accesos a la plaza disfrutaban del efecto político de los indultos (ver cómo se disparaba la venta de productos Cobo Calleja).

Los manifestantes tenían un amplio repertorio de cánticos. Mas había favoritos: El ente más nombrado era España, el cual terminaba ocho de cada diez gritos. En segundo más citado era Pedro Sánchez, con todo tipo de críticas e insultos. Después se situaba el presidente de Vox, Santiago Abascal, para el que la muchedumbre pedía el sillón presidencial con insistencia.

Vox, en primera línea

Los políticos de Vox se habían juntado en una pelota y juntos ocupaban un lugar en la primera línea de la concentración sin portar insignia del partido alguna. Estuvieron los principales dirigentes de Vox: Santiago Abascal (con un omnipresente guardaespaldas), Macarena Olona (envuelta en la bandera de España), Iván Espinosa de los Monteros, Javier Ortega Smith, Jorge Buxadé y  Rocío Monasterio, la cual actuaba de portavoz del grupo; explicó que estaban allí "en defensa de la ley ya que sin ley no hay democracia".

Sin embargo, alrededor de estos líderes sí que se situaron simpatizantes, los cuales, junto a la rojigualda, portaban pancartas del sindicato de Vox (Solidaridad) y no paraban de corear a su líder "Santi salta la valla", "Santi presidente" o "Sólo queda Vox".

El PP se queda en Génova

Sólo quedó Vox en primera línea, el partido se colocó en primera línea frente al escenario y como comentaban sus simpatizantes no querían compañeros: "No queremos fotos con el PP, que se vayan con el PSOE". Los populares decidieron acudir pero dar varios pasos atrás y para ver a un miembro prominente de su formación había que retroceder a la entrada de la plaza, donde la ex portavoz parlamentaria y diputada del PP, Cayetana Álvarez de Toledo acompañada del escritor peruano Mario Vargas Llosa esperaba a escuchar el manifiesto de la convocatoria.

Para encontrar a primeros espadas había que retroceder a la confluencia de la calle Génova con Colón, donde Pablo Casado, Isabel Díaz Ayuso (presidenta de la Comunidad de Madrid) y José Luis Martínez-Almeida (alcalde de Madrid). Allí han recibido felicitaciones y Ayuso gritos de "¡presidenta!". Los tres no llegaron a entrar en la plaza, sin embargo quisieron estar presentes.

El alcalde de Madrid fue el que más tiempo ha permanecido en el sitio recibiendo la ovación de los manifestantes, lo cual le llegó emocionar, saltándosele las lágrimas. Ayuso era también aclamada y muchos asistentes al acto se lamentaban de que había ido allí "para verla y saludarla".

Todo lo contrario pasó con Ciudadanos, nadie fue a saludar a su líder Inés Arrimadas que se situó en una esquina de la Biblioteca Nacional (contigua a la plaza). Algunos manifestantes abuchearon a Arrimadas y le gritaron "traidora", insinuaron que su partido "va a sacar cero escaños" y la invitaron a marcharse.

Andrés Trapiello y Rosa Díez

Mientras las tres derechas de Colón se codeaban con los simpatizantes, dio inicio el acto, con una hora de retraso ya que un generador había dejado sin energía la megafonía. El escritor Andrés Trapiello fue el encargado de abrir el acto, en su discurso afirmó la transversalidad del gentío reunido, que va más allá de la derecha, y receló del nacionalismo citando una frase de Machado: "De aquellos que se dicen gallegos, catalanes, vascos, extremeños, castellanos etc., antes que españoles, desconfiad siempre".

Tras él intervino Yeray Mellado, presidente de la asociación catalana S’ha Acabat! - Joves per la defensa de la Constitució. Rosa Díez fue la encargada de cerrar el acto apelando a "los españoles de bien" y señalando que los indultos "serían violar la constitución".

Una vez terminada la lectura, la ex socialista y ex líder de UPYD dio paso a un trompetista que interpretó el himno de España mientras la multitud guardaba un silencio que sólo era roto por las hélices de un helicóptero de la Policía Nacional que sobrevolaba la concentración.

Según cifras de la Policía Nacional la manifestación había 25.000 personas. La Policía Municipal de Madrid cifró la asistencia en 125.000 personas.

Una vez terminado el himno Rosa Díez fue aplaudida mientras se coreaba "España". Poco a poco, los asistentes empezaron a abandonar la plaza acercándose muchos a fotografiarse con el bronce de Blas de Lezo, mientras ondeaban sus banderas recién adquiridas.

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