Política

El pacto oculto Sánchez-Aragonès: no habrá referéndum de independencia en Cataluña antes de las generales

El president ha garantizado a Moncloa que puede contener hasta 2023 al ala más radical del Govern

El president de la Generalitat, Pere Aragonès. 14/7/2021
photo_camera El president de la Generalitat, Pere Aragonès.

La primera reunión de la mesa de diálogo en Cataluña ha logrado un pacto que blinda la legislatura de Pedro Sánchez. El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, que no ha renunciado a la amnistía y a la autodeterminación, garantizó durante su encuentro con el jefe del Ejecutivo central que no habrá referéndum antes de las generales de 2023.

Moncloa ha presentado la mesa de diálogo en Cataluña ante la opinión pública como un movimiento clave para desarticular las aspiraciones independentistas, a pesar de que la Generalitat se presentó a las negociaciones con la celebración de un referéndum y la petición de la amnistía como sus dos grandes propuestas.

Durante su rueda de prensa, el presidente de la Generalitat quiso sustanciar su apuesta por la mesa de diálogo como el instrumento para la resolución del conflicto.

El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, que se encargará de coordinar las propuestas del Gobierno a partir de ahora, ha advertido que la primera reunión entre las dos administraciones ha servido para abrir una fase diferente en las relaciones políticas con Cataluña. “Ahora iniciamos una nueva etapa que es la de la búsqueda de soluciones”, destacó.

Un diálogo “sin prisa, pero sin pausa”

Bolaños se ha alejado de las principales reclamaciones del independentismo. En su lugar, ha tratado de colocar como prioritarios otros temas de la agenda de la mesa como la ejecución de los fondos europeos de recuperación o el avance de la vacunación contra el coronavirus.

Moncloa ha destacado la importancia de la apertura del diálogo con la Generalitat, aunque ha insistido en la idea de no fijar plazos para conseguir un acuerdo entre los dos equipos negociadores. “Hemos acordado avanzar sin prisa pero sin pausa. No podemos trabajar contrarreloj”, remarcó el propio Pedro Sánchez tras reunirse con Aragonès.

ERC no renuncia en público a sus exigencias

Mientras, Esquerra Republicana también ha celebrado el arranque de las negociaciones, aunque ha negado que su acercamiento vaya a acabar con su aspiración de la autodeterminación. “No se va a acabar el procès porque haya 44 acuerdos en infraestructuras”, afirmó la consellera de Presidencia, Laura Vilagrà, una de las cabezas visibles del bloque catalán en la mesa.

La número dos de Pere Aragonès remarcó que la mesa de diálogo no pone fin al conflicto político, que todavía se tiene que dirimir en las reuniones bilaterales. “El pueblo catalán no se va a quedar en casa. El deseo de querer decidir es muy fuerte”.

Pánico en La Moncloa a un nuevo 1-O

No ha habido más concreciones, a pesar de las dos horas de reunión entre presidentes. Sin embargo, un “fantasma” que recorre La Moncloa es el posible escenario de una convocatoria, a corto plazo, de un referéndum ilegal en Cataluña, como aquel del 1-O de 2017, según admiten a Confidencial Digital en el equipo del presidente del Gobierno.

Reconocen que estos días se tiene más presente que nunca lo que sucedió en 2017, ahora que la tensión por el arranque de la mesa de diálogo en Cataluña y la “agenda del reencuentro” han vuelto a encender el debate político.

 “Sánchez tiene pánico a que le monten un referéndum si, a pesar de los indultos, la mesa de diálogo salta por los aires antes de las próximas elecciones generales”, explican a ECD desde su equipo de máxima confianza.

Por ello, en Moncloa insisten en que hay la oportunidad histórica de “abrir una nueva etapa en Cataluña”, y por tanto el presidente no puede hacer “dejación de funciones”, frente a la “inacción” del PP en 2017. “Trabajamos para asentar una convivencia que impida que ocurran los hechos de octubre del 17”, enfatizan.

No habrá referéndum esta legislatura

Así las cosas, fuentes conocedoras del encuentro entre presidentes en el Palau de la Generalitat, a las que ha tenido acceso Confidencial Digital, explican que Aragonès ha garantizado a Sánchez que no habrá referéndum de independencia en Cataluña antes de las próximas elecciones generales, previstas para 2023, lo que blinda la legislatura del Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos.

En ERC insisten en que no van a renunciar a sus principales reclamaciones, que ya han puesto sobre la mesa en la primera reunión de la negociación.

Primero, una ley de amnistía, que anule la condena a los impulsores del 1-O y deje su expediente limpio, tras ser indultados. Y, segundo, y sobre todo, la celebración de un referéndum legal y acordado con el Gobierno

Aragonès ha dado margen hasta 2023

Sin embargo, según ha podido saber ECD por fuentes próximas a las negociaciones, Aragonès ha dado margen Sánchez para que ese referéndum se celebre a partir de 2023, que es el plazo que la CUP ha dado al president, principal valedor de la negociación dentro del secesionismo, que después se someterá a una cuestión de confianza en el Parlament donde pondrá de nuevo en juego la presidencia de la Generalitat.

Ese 2023 es también una fecha límite para Pedro Sánchez, que tendrá que superar ese año el examen de las generales. En el Gobierno recuerdan que, un año antes del 1-O, Rajoy se encomendó a Oriol Junqueras, al que recibió en La Moncloa. Y también que ERC ya ha tumbado al PSOE unos Presupuestos: los primeros que presentó Sánchez.

Aviso de Pere Aragonés

Asimismo en la dirección del PSOE provoca un “enorme desasosiego” que los independentistas “acabasen haciéndole a Pedro Sánchez lo mismo que a Mariano Rajoy hace cuatro años”, a pesar de que el Gobierno de coalición PSOE-Podemos apueste por el “diálogo”, la “concordia” y el “entendimiento” con Cataluña.

En el entorno de Sánchez no pasan por alto qué puede ocurrir si, en los dos años hasta el final de la legislatura, no hay un pacto con los independentistas.

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, lanzó también hace unos meses el siguiente aviso: “Si el Estado español se levanta de la mesa, nosotros podríamos seguir avanzando como siempre, democrática y pacíficamente”.

Moncloa interpretó entonces que los partidos soberanistas estaban dispuestos a convocar un nuevo 1-O, lo que supondría un fracaso total de la línea auspiciada por Pedro Sánchez, de la que depende su supervivencia en el poder.

De ahí que el presidente se mostrase decidido a asumir el “desgaste” de conceder el indulto a los líderes del ‘procès’ y ahora haya acudido en persona a la primera reunión de la mesa de diálogo pese a la dura campaña de ataques de la oposición.

Sánchez cumplió en serio con los indultos

Pero en la Generalitat se valora ahora que el Gobierno central cumplió muy en serio, arriesgando, cuando el Consejo de Ministros aprobó los indultos el pasado mes de junio. Sánchez no se arrugó, pese a la contundencia del informe negativo del Tribunal Supremo sobre la medida de gracia a los doce condenados del ‘procès’.

Al contrario, mantuvo íntegra su argumentación de que es necesario “normalizar la vida política en Cataluña”, y de que para ello hay que lanzar gestos, aunque tengan coste electoral.

Una decisión que demostró, a juicio de miembros del Govern, la disposición del Ejecutivo central para avanzar, como ha descrito Pedro Sánchez (“sin prisa, sin pausa, sin plazos”), por una vía en construcción.

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