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Cargarse el CIS

Pedro Sánchez, Alfonso Guerra y José Félix Tezanos.
photo_camera Pedro Sánchez, Alfonso Guerra y José Félix Tezanos.

Qué quieren que les diga. Lo que acaba de pasar con el CIS me parece vergonzoso. Roza el ridículo pero, sobre todo, deja en muy mal lugar al Centro de Investigaciones Sociológicas por culpa de Pedro Sánchez.

Todo empezó hace varios meses. Concretamente, cuando el líder del PSOE se hizo definitivamente con el poder del partido y sentó en su Ejecutiva a un tal José Félix Tezanos.

Es uno de los ideólogos de su candidatura a las Primarias socialistas, un veterano asesor demoscópico que trabajó para Felipe González y Alfonso Guerra. Ahora se ha convertido en una especie de Pedro Arriola del PSOE.

El símil es pertinente porque, como sucedió con el gurú que aconsejó durante años a Mariano Rajoy, muy pocos le pueden ver en su partido. Lleva meses insistiendo a Pedro Sánchez que las encuestas del CIS estaban retocadas a la baja para el PSOE: Tezanos aseguraba que sus sondeos internos hablaban de un triple empate con PP y Ciudadanos de cara a las Europeas.

Importante dirigentes socialistas llevaban tiempo alertando del peligro de alimentar una falsa expectativa sin suficiente fundamento. El batacazo podía ser monumental.

En estas estábamos cuando se produjo la moción de censura que llevó por sorpresa a Pedro Sánchez a La Moncloa. Semanas después se anunció el nombramiento de José Félix Tezanos como nuevo responsable del CIS. Y las críticas arreciaron: ¿qué hacía un miembro de la Ejecutiva del PSOE en el centro de estudios demoscópicos del Estado? ¿No era un poco… obsceno? La presión fue tal que, muy a su pesar, Tezanos tuvo que renunciar al puesto en Ferraz.

Con estos precedentes, este jueves se difundió el primer barómetro bajo el mando del nuevo responsable socialista. Subidón del PSOE (hasta cierto punto lógico) pero bastante exagerado a juicio de un buen número de analistas. El trabajo de campo se realizó entre los días 1 y 10 de julio pasado y Tezanos se incorporó el día 9: tiempo suficiente para manejar la ‘cocina’ del estudio, ese trabajo en la sombra que permite corregir los fríos datos que arroja un cuestionario inicial y modificarlo para que su resultado sea más fiable… o no.

Un ejemplo: si uno pregunta “a qué partido va a votar usted”, recoge un tanto por ciento de adeptos a un partido. Esa cifra se debe corregir después al alza o a la baja a partir de los resultados obtenidos a través de otras preguntas adicionales, sobre “simpatía” (partido por el que siente más atracción), “recuerdo de voto”, candidatos “más valorados”…

Se trata de completar el dato sobre intención directa de voto interpretando qué se esconde detrás de los que han respondido “no sabe, no contesta” (cercano muchas veces al 20%), el voto en blanco y la abstención. La ‘cocina’ debe interpretar estos silencios y tratar de aproximarse al resultado real.

Ojo. Es un procedimiento legítimo y eficaz, necesario incluso para corregir deficiencias del muestreo, pero sólo si se hace honestamente. O sea, que si se quiere conseguir que alguien suba o baje hay modos de hacerlo y que parezca un accidente.

A las primeras de cambio se ha demostrado el grave error de Pedro Sánchez al designar a Tezanos nuevo responsable del CIS. En primer lugar, para el propio centro.

Más en twitter: @javierfumero

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