ASEMED impulsa una iniciativa pionera en España: Facilitadores de Paz en prisión
Internos formados para mediar en conflictos entre reclusos debutan como agentes de convivencia en centros penitenciarios
Por primera vez en España, un grupo de internos ha comenzado a desempeñar un papel fundamental dentro de los muros de una prisión: el de Facilitadores de Paz. Esta innovadora iniciativa, impulsada por la Asociación Española de Mediación (ASEMED), ha dado sus primeros pasos hoy, cuando los primeros miembros de este colectivo han accedido oficialmente a las galerías penitenciarias para mediar en conflictos entre reclusos.
El proyecto, inédito en el sistema penitenciario español, busca instaurar una cultura de diálogo, respeto y resolución pacífica de conflictos dentro del entorno carcelario, tradicionalmente marcado por la tensión y la violencia latente. Los Facilitadores de Paz son internos seleccionados y formados específicamente por ASEMED para actuar como mediadores entre compañeros, ayudando a gestionar disputas y evitar que los conflictos escalen.
La iniciativa no solo se presenta como un avance significativo en la gestión de la convivencia carcelaria, sino también como una herramienta de transformación personal y colectiva, que reconoce la capacidad de cambio y responsabilidad de los propios internos. Según ASEMED, este modelo podría contribuir a reducir el sufrimiento humano, mejorar el clima penitenciario y optimizar el uso de recursos públicos destinados a la seguridad y el control de incidentes.
"Es un primer paso hacia la construcción de una sociedad más justa y respetuosa, incluso tras los muros de las prisiones", ha declarado Jesús Lorenzo Aguilar, Director General de ASEMED, quien aparece en la imagen junto a los primeros Facilitadores de Paz en su entrada oficial en las galerías.
Desde ASEMED aseguran que el proyecto, que ahora se encuentra en fase piloto, aspira a consolidarse y extenderse a otros centros penitenciarios del país. La experiencia, además, podría convertirse en referente internacional si demuestra su eficacia en la mejora de la convivencia y la reducción de la violencia intramuros.
Con esta iniciativa, la mediación penal da un paso más, no solo como alternativa jurídica, sino como motor de cambio social, incluso en los contextos más complejos y desafiantes.