Opinión

Una democracia p…prostituida

La bancada del PSOE: Mertixel Batet, presidenta del Congreso de los Diputados
photo_camera La bancada del PSOE: Mertixel Batet, presidenta del Congreso de los Diputados

Esta vez, con la mala imagen que han dejado, ni siquiera han estado listos para defender sus sueldos, sus prebendas, sus comisiones, sus vales, sus dietas, sus cacharritos informáticos, sus despachos y hasta los paletos reconocimientos sociales que nunca hubieran tenido.

Todo comenzó con el juego de las sillas, la batalla por los asientos, que es una metáfora mucho más real de lo que parece y ya, con sus señorías sonrojadas, al menos deberían de estarlo, se dio paso al aquelarre.

Empezó la juerga -previa la ridícula petición de perdón de una especie de remedo, también ridículo de Valle Inclán- con la cuerda de presos que leyó una diputada con una camiseta multienseña y acabó con una presidenta, ya entronizada, justificando su más completa inopia reglamentaria.

En medio, una democracia, más bien escasita de contenido, y p…prostituida por las promesas risibles, más que dudosamente legales, por la teatralidad de los gestos, por los besos desaforados, por los abrazos traicioneros y por los aplausos de foca tonta a los que tan acostumbrados nos tienen nuestros supuestos representantes políticos.

Y consumada la imagen de un Valle de guardarropía, jaleado por una claque de las de pago, vino la exhibición de la urna peripatética, para llegar a los aledaños de una Lastra siniestrada, acercarse a la ubicación estratégica de Echenique, y acabar en una especie de  diálogo “cuasiob stétrico” con la diputada de Vox, en estado de buena esperanza.

Y así se llegó a la protesta tan airada como inútil de Arrimadas y Álvarez de Toledo, para prevenir primero y censurar después, las esotéricas promesas de algunos y algunas, protesta y alegato que Batet resolvió con su acostumbrada desfachatez.

Hay que hacer mención, porque marcaron tendencia serrana, a los paseos de Montero que iba rauda de ministro a diputada y de socialista en socialista con amplia sonrisa y enormes ganas de agradar, chocando las manos con el posible coaligado o coaligada que se le ponía por delante y haciendo ojitos a todo y toda ministrable o negociadora que atisbaba. Mientras, su chico, se engalanaba con ese rictus de seriedad que en él se convierte en un desagradable gesto de perdonavidas y de estar aguantando un suplicio insoportable ante tanta incultura política de la que se siente muy lejano.

Y Errejón, desde las alturas, casi conseguido el cielo tan ansiado otrora, esperando la pedrea en la que se afana luchando desde la postura altruista del desbloqueo para que haya gobierno.

Y Sánchez, con lamente lejos del hemiciclo, ya en la cola imaginaria para chequear su vuelo a la OTAN y seguir con las fotos que quedarán para la posteridad, suponiendo que con el gobierno que se trae entre manos, haya posteridad.

Esta vez, con la mala imagen que han dejado, ni siquiera han estado listos para defender sus sueldos, sus prebendas, sus comisiones, sus vales, sus dietas, sus cacharritos informáticos, sus despachos y hasta los paletos reconocimientos sociales que nunca hubieran tenido.

REFLEXIÓN : Como dijo aquel politólogo de salón, el votante nunca se equivoca. Pero paga las consecuencias.

SUGERENCIA NO CONTAMINANTE: De Lisboa a Madrid se puede llegar, sin contaminar, remontando el Tajo a remo hasta Aranjuez y, ya desde el Real Sitio, llegar a IFEMA en silla de manos.

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