Jueves 14/12/2017. Actualizado 11:23h

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Política

Los no invitados a la cena con Bruni - Sarkozy se consuelan almorzando con Uribe: Marichalar lució ‘palmito’ y Esperanza Aguirre hizo el brindis final

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Nicolas Sarkozy llegó a Madrid con Carla Bruni y Álvaro Uribe llegó con su edecán y en vuelo regular de Iberia. El almuerzo ofrecido en un hotel madrileño, con intervención y turno de preguntas de Uribe, reunió al “todo Madrid” ausente de la cena de gala en honor del Presidente francés en el Palacio Real.

La circunstancia se aprovechó profusamente para vender Colombia, con bus turístico (“el riesgo es querer quedarse”) y reparto de bolsas al estilo Fitur. A Jaime de Marichalar no le faltó la suya; en cambio, los demás prohombres presentes en el concurrido almuerzo se quedaron como solo recuerdo de Colombia con la prodigiosa dicción de Álvaro Uribe y con un menú que supo combinar la parte andina y la parte caribeña del país de los dos mares: ceviche seguido de punta de anca y mantecada de Cundinamarca o crema de café de Colombia. Por una vez, el Ritz sustituyó el Supracafé habitual por el icono de Juan Valdez con su pollino.

Uribe tuvo que soportar a su llegada algunos gritos increpatorios y el inevitable vuelo de octavillas en su contra. Nada de esto le arredró. En el lobby del hotel le esperaba Francisco González, presidente del BBVA, para darle la bienvenida y a continuación proceder a la presentación-elogio del presidente colombiano. En honor de Uribe, cabe decir que dio una lección de oratoria, mezclando la flama retórica típicamente sudamericana con una soltura en los datos económicos más propia de sus años en Harvard: durante más de una hora, Uribe ni miró un papel ni tuvo un solo titubeo. De cuando en cuando, intercalaba sabrosas expresiones –“avizorar”- que aún se usan en Colombia y que huelen a siglo XV castellano. No en vano, Colombia no ha sido país de narcotraficantes y terroristas hasta bien entrado el siglo XX: hasta entonces, lo fue de gramáticos y botánicos. La anécdota de la jornada consistió en el doble apagón de los sistemas de audio y video, pese a lo cual, la voz de Uribe se hacía oír.  

Poco antes de su charla, Uribe se reunió con “mister Sudamérica”, es decir, el eurodiputado “popular” Ignacio “Nacho” Salafranca, presidente del EUROLAT (Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana) y, quizá, el hombre vivo con el mayor número de condecoraciones de repúblicas hispanoamericanas: es decir, alguien que llama a Raúl Castro y Raúl Castro se pone al teléfono. Uribe no iba a ser menos. De un extremo a otro del almuerzo, Esperanza Aguirre –quizá la política española más cercana a Uribe- fue la encargada del brindis. En el ínterin, Uribe se esforzó como apasionado comercial de su país, subrayando cada uno de los avances, tanto en seguridad ciudadana como en instituciones y garantías jurídicas. El mensaje fue claro: hay que invertir en Colombia.  

Entre los asistentes al almuerzo, además de Marichalar y Francisco González y Luis del Rivero (Sacyr Vallehermoso), había periodistas como Hermann Tertsch, el antiguo presidente del BBVA, Emilio Ybarra, el diputado convergente Pere Macías y “populares” como Federico Trillo, Gabriel Elorriaga, Luisa Fernanda Rudi y otros. Del PSOE, cuestiones de ideología, no hubo nadie. Por parte del Gobierno acudió el nuevo secretario de Estado para Iberoamérica, Juan Pablo de Laiglesia. Por parte de organismos multilaterales, el secretario general Iberoamericano, Enrique Iglesias.

Mediada la tarde, Uribe fue recibido en la sala Isabel II por el presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, antes de ser presentado en el Pleno desde la tribuna de honor. Hubo menos ujieres y pompa que con Sarkozy por no ser la de Uribe visita de Estado. Al aplauso unánime de la Cámara le siguió una intervención de Joan Tardà en la que exigió a Uribe respeto a los presos colombianos, en referencia a los narcoterroristas de las FARC. Tardà continuó de inmediato defendiendo el uso de la pirotecnia en las fiestas populares catalanas, y Uribe se fue, discreto como siempre, tras haber logrado –“mano firme, corazón grande”- hacer país, vender Colombia.  

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