El cardenal Giuseppe Bertello, gobernador del Vaticano, ha ofrecido a Francisco una estancia en el Palacio de la Gobernación, detrás de la Plaza de San Pedro.
Se levanta todos los días a las cuatro y media de la mañana, cuando en Roma aún es de noche. Quienes lo acompañan saben a qué hora empezó su trabajo porque se escuchan los golpes de las teclas de su antigua máquina de escribir.