Jueves 21/09/2017. Actualizado 13:01h

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Dinero

Tras las llamadas de pánico desde Londres y Nueva York

El Gobierno tranquiliza a los inversores sobre Podemos: reestructurar la deuda exige reformar la Constitución

Les está transmitiendo que el PSOE se ha comprometido también a rechazar la propuesta y como consecuencia Pablo Iglesias no tiene los apoyos necesarios para realizar la modificación

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El Gobierno ha conseguido calmar a los inversores sobre una de las medidas más polémicas de Podemos: la reestructuración de la deuda pública. Les está garantizando que ese proceso es prácticamente imposible porque exige una reforma de la Constitución. Y el partido de Pablo Iglesias no cuenta con los apoyos necesarios para sacarla adelante porque el PSOE rechaza esa propuesta.

Pablo Iglesias en la asamblea ciudadana de Podemos. Pablo Iglesias en la asamblea ciudadana de Podemos.

Según ha sabido El Confidencial Digital de fuentes conocedoras de estos contactos, altos cargos de Economía llevan varias semanas dando garantías de estabilidad política, frente a un escenario de incertidumbre por el auge de partidos extremistas como Podemos, en las reuniones que mantienen con grandes fondos internacionales interesados en invertir en España.

En dos de los encuentros, celebrados la pasada semana, participó incluso el ministro de Economía, Luis De Guindos.

Es necesario reformar la Constitución

Según las fuentes consultadas, los inversores internacionales han rebajado la presión sobre España ante la intención de Podemos de reestructurar la deuda pública. Ha sido clave para ello el mensaje que han recibido del Gobierno, que ha calado entre la mayoría de los grandes fondos extranjeros.

Se les ha transmitido, en concreto, que en el artículo 135 de la Constitución hay una referencia explícita al montante máximo del déficit público o a la prioridad absoluta del pago de la deuda pública frente a cualquier otra obligación.

Pero también se deja claro que los créditos para satisfacer la deuda pública “no podrán ser objeto de enmienda o modificación”. Ello significa que, constitucionalmente, no se puede hacer una reestructuración ordenada de dicha deuda, tal y cómo defiende Podemos.

No cuenta con los apoyos necesarios

Les han insistido, por tanto, que para llevar a cabo ese proceso de reestructuración es necesario reformar la Constitución Española en ese apartado. Y la formación de Pablo Iglesias no cuenta con el apoyo de los tres quintos del Congreso de los Diputados necesario para sacarla adelante.

El Gobierno ha sido contundente con los inversores porque ha recibido garantías también de Pedro Sánchez de que la reforma del artículo 135 que el PSOE defiende persigue solo que sea completado con el blindaje de los derechos universales, como la sanidad pública, educación y pensiones.

Pero ha dado su palabra al Ejecutivo de que aboga en todo caso por pagar la deuda pública y rechaza cualquier medida unilateral que pueda provocar desconfianza en la seriedad de la economía española.

Nerviosismo entre los bancos de inversión

Primero fue Barclays quien alertó de que el partido fundado por Pablo Iglesias supondría un riesgo para España el próximo año. Después, fue el servicio de estudios de JP Morgan el que advirtió del ascenso de este “movimiento radical”, que “gana terreno continuamente”.

Señalaba también que los inversores en bonos españoles se pueden sentir “inquietos por sus promesas, como la de una auditoría para renegociar la deuda pública y la privada”. Así, el banco de inversión recomendaba la deuda de Irlanda, donde las perspectivas políticas no son tan turbulentas.

El nerviosismo y la clara advertencia se produjo a principios de este mes, cuando comenzaron a publicarse los primeros sondeos que situaban al partido de Pablo Iglesias como primera fuerza política en intención directa de voto en España. Esta es la circunstancia concreta que obligó al Gobierno a movilizarse de cara a los ámbitos económicos internacionales.

Llamadas desde Londres y Nueva York

Pero hubo más movimientos que pusieron en alerta al Ejecutivo. Tal y cómo se contó en ECD, representantes de importantes inversores de Nueva York y Londres trasladaron hace unas semanas un contundente mensaje a sus delegaciones en Madrid: “Venderemos toda la deuda española si Podemos tiene opciones de Gobierno”.

Entienden que si se realiza una reestructuración de la deuda pública que trate de dilucidar qué parte de ella puede considerarse ilegítima, implicará necesariamente que haya inversores que se queden sin cobrar importantes cantidades de dinero.

Aplicar la misma estrategia que con Cataluña

El Confidencial Digital ha podido conocer, de fuentes presenciales en estos encuentros con potenciales inversores, que el Gobierno está utilizando la misma estrategia que con Cataluña para zanjar la incertidumbre y despejar las dudas sobre la reestructuración ordenada de la deuda que propone Podemos. Se remite otra vez a que la Constitución es inequívoca en este sentido.

Los fondos internacionales siempre tienen cuestiones e inquietudes sobre el marco jurídico del país a la hora de invertir.

El primero de los aspectos que se les viene destacando desde hace meses a los inversores extranjeros sobre la cuestión catalana es tajante: la soberanía nacional y la unidad de España no están, ni van a estar en juego en ningún momento.

Por ello, se les viene comentando con detalle que, sin ir más lejos, el artículo 2 de la Carta Magna es categórico: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos españoles”.

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