El Chau-Chau

Ferraz no se fiaba de la obediencia de los socialistas navarros y envió a López Garrido a vigilar

La presencia de Diego López Garrido en Navarra sorprendió, y hasta enfadó, a los dirigentes del PSN. Primero, porque era una prueba de que la dirección federal del PSOE no se fiaba de que los socialistas navarros cumplieran sus órdenes de abstenerse en la elección de Miguel Sanz, y por eso enviaba un vigilante. Y también porque propiamente el portavoz parlamentario no ostenta un cargo orgánico en el partido. Según algunos miembros del PSN, quien tenía que haber marchado a Pamplona era José Blanco, pero no se atrevió.

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