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La historia de cannabis en América Latina

El cannabis siempre ha sido un tipo de planta que se mostró eficaz por sus capacidades y alcances

Fuente: RCN Radio.
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Con el cannabis situado en el centro de la escena de nuestro mundo contemporáneo, entender de dónde proviene esta planta tan sagrada y mágica podría dar explicación a muchas cuestiones relacionadas a su uso hoy en día.

Cuando hablamos de la marihuana tal como la conocemos hoy, debemos entender que nos encontramos frente a un producto que en comparación a lo que era en sus inicios, es mucho más elaborado y evolucionado de lo que antes fue. Sin embargo, el cannabis siempre ha sido un tipo de planta que se mostró eficaz por sus capacidades y alcances no solo desde el punto de vista médico o recreativo sino también en el ámbito industrial. Pero tal vez sea mejor que nos adentremos en la historia de la llegada de esta planta en América Latina para poder entender mejor a qué nos referimos.

¿Cómo llegó el cannabis a América Latina?

Esta pregunta puede generar algún tipo de discusiones, dependiendo de quienes se encuentren debatiendo, pero existen varias teorías simultáneas en respuesta a esta pregunta.

Algunos creen que las plantas de marihuana, que son originarias del norte de la Antigua Asia Central desde hace al menos 2 millones de años, solo pudieron emigrar al continente americano tras la transportación intencionada de las mismas al continente, ya que no eran capaces de expandirse por el resto del mundo debido a que los océanos Atlántico y Pacifico se constituyeron como barreras que impedían que esto sucediera. Esto quiere decir que, el cannabis solo pudo llegar a América Latina luego de que alguien lo transportara allí, que, según se cree, sucedió luego de que las primeras naves europeas viajaran al continente con las tropas de Cristóbal Colón, por allí alrededor del año 1492.

La historia dice que, tras la llegada al Nuevo Mundo, y tras haber sido reclamado en nombre de los Reyes Católicos, fueron los españoles en llevar semillas de cáñamo a América, las cuales pertenecían a las variedades no psicoactivas de la planta, que serían destinadas a la producción de fibra que sería luego utilizada para la elaboración de productos de cáñamo industriales, tales como cuerdas, telas y tejidos. Fue así que desde el siglo XVI comenzó a desarrollarse el cultivo de las primeras cepas de cannabis en América, las que tuvieron lugar principalmente en México y Chile, donde el clima de cultivo más se asemejaba al de la península ibérica. Estas plantas españolas pertenecen a la especie tradicionalmente cultivada en Europa para fines industriales, conocida hoy como Cannabis Sativa, o cáñamo de hoja estrecha.

La llegada del Cannabis Psicoactivo a América

Estudios han podido situar la llegada de las genéticas de cannabis psicoactivo al continente americano en el año 1834. Esta fecha coincide con el año en que Gran Bretaña declara la ilegalidad de la esclavitud y decreta la liberacion de todos aquellos esclavos que se encontraban en sus colonias de ultramar.

Como consecuencia de dicha liberación surgió la falta repentina de mano de obra en las plantaciones de caña de azúcar de las Indias Occidentales Británicas que estaban situadas en el Caribe, principalmente en Jamaica; Trinidad y Tobacoy; y Guyana. A raíz de esta falta de mano de obra, los dueños de las plantaciones buscaron como solución emigrar trabajadores europeos hacia América pero gracias a las enfermedades tropicales y las duras condiciones de trabajo, poca fue la eficacia de esta medida. Fue entonces que se legalizó en Gran Bretaña hacia 1844 la emigración desde la India hacia el Caribe, donde a los jornaleros se les ofrecía trabajo a cambio no de salario pero de vivienda, comida y vestimenta por un lapso de 5 años. Una vez pasado dicho periodo, los trabajadores podrán optar por continuar con su labor en la colonia o si preferían volver a su hogar en la India, tendrán un pasaje de vuelta pago.

Pero ¿cómo es que está esto relacionado con la llegada del cannabis psicoactivo a América? Pues porque fue gracias a estos trabajadores quienes se cree que llevaron consigo semillas de marihuana al Nuevo Mundo, que las plantas arribaron al continente americano. Las primeras semillas pertenecían al orden de Cannabis Indica. Pero no solo se limitaron a importar las semillas, sino que estos campesinos indios trajeron también consigo y esparcieron sus conocimientos de cultivo y producción de marihuana.

Sin embargo, cabe destacar que estas plantas recién llegadas debieron tomarse su tiempo hasta lograr adaptarse al nuevo clima del continente americano. Es probable que solo consiguieran mantener su pureza durante las primeras plantaciones, pero que a medida que el tiempo pasara, las mismas comenzaban ya a mutar y adaptarse, dando lugar a nuevas características en sus genes y por ende productos. Una vez que estas nuevas cepas consiguieron expandirse desde el caribe hacia el resto de América, fue allí cuando se produjeron la mayor cantidad de nuevas mutaciones.

¿Cómo llegaron entonces las genéticas Autoflorecientes?

Fue en estos territorios y tras las nuevas experimentaciones entre genéticas que comenzaron a fusionarse las Indica con las Sativa no psicoactivas ya presentes en el resto de américa latina. Este suceso fue lo que dio lugar a la creación de una de las genéticas más populares hoy en día, las plantas de marihuana híbridas, una combinación de plantas sativa e indica. ¿Qué es lo que hace de estas híbridas tan destacables? Pues que se trata de plantas que, al combinar las diferentes características de ambos tipos de plantas de marihuana, se convirtieron en el tipo de planta ideal ,capaz de sobrevivir a casi todo tipo de condición climática, plantas que son capaces de crecer incluso en los contextos menos favorables. Y son estas híbridas las mismas que dieron lugar a la producción de las semillas de cannabis autoflorecientes, que son hoy en día uno de los recursos más buscados entre nuevos cultivadores. Es más, tales son las características de las plantas de marihuana autoflorecientes, que existen incluso hoy día bancos de semillas dedicados únicamente a la creación y venta de las mismas, como es el caso de Fast Buds.

Está claro ya que las primeras híbridas estaban lejos de parecerse a las genéticas avanzadas que se comercializan en la actualidad, pero de no haber sido por estas viejas genéticas, no habríamos llegado jamás a lo que son hoy en día.

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