Seguridad

Accidente del Alvia en Santiago. Una veintena de guardias civiles ha solicitado tratamiento psicológico después de participar en las tareas de rescate

El trágico accidente del tren Alvia llegando a Santiago de Compostela también está pasando factura a los guardias civiles que acudieron para participar en las tareas de rescate de los heridos. Lo vivido ese día no ha sido superado por una veintena de agentes, que han solicitado ayuda psicológica.

Según ha sabido El Confidencial Digital, el recuerdo de lo vivido el pasado 24 de julio está provocando que una veintena de guardias civiles estén encontrando problemas para continuar con su trabajo rutinario. Sufren pesadillas y ataques de ansiedad, que les hacen estar más cansados en su día a día.

Por eso, los agentes se han puesto en contacto con varias asociaciones del Cuerpo, para explicar lo mal que lo estaban pasando, y solicitar ayuda psicológica: “Quieren pasar ya página y superar lo que vieron ese día”, explican fuentes de la Benemérica conocedoras de los problemas de estos guardias civiles.

Rechazan pedir la baja

La respuesta que los agentes han recibido de las asociaciones es que, para un mejor tratamiento psicológico y rehabilitación, lo más deseable es que todos solicitaran la baja.

Esa posibilidad, explican las fuentes consultadas, ha sido absolutamente rechazada por todos y cada uno de los guardias civiles que han confesado estar pasándolo mal después del accidente de Santiago.

Dos razones motivan ese rechazo: “Ninguno quiere que sus compañeros sepan que está mal, y por eso incluso han pedido ayuda en privado. Además, creen que el trabajo les ayudará a superar lo vivido”.

Los más afectados, los que llegaron a los pocos minutos de producirse el accidente

Las fuentes consultadas por ECD explican que casi un centenar de agentes de la Guardia Civil participaron en las labores de rescate de los heridos tras el accidente.

Los primeros en llegar, procedentes de la unidad de reserva de Santiago, forman parte de esa veintena de agentes afectados.

 

Desde la Benemérita explican que “los que llegaron en los primeros minutos posteriores a la tragedia vivieron una experiencia que les ha dejado marcados, y que les ha afectado a su moral”. No obstante, aseguran que “saldrán adelante gracias a los compañeros y a la ayuda psicológica”.

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