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Defensa

Tiros a diario contra las tropas españolas en Afganistán. El escenario que describen los soldados recién llegados

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Tiroteos a diario. No hay apoyo de los pequeños aviones no tripulados ‘Raven’. Y el enemigo, por si fuera poco, es “muy difícil de identificar” y está completamente camuflado con la población local. Es el ‘dibujo’ que hacen de la situación algunos soldados que acaban de regresar de Afganistán.

Son pequeñas escaramuzas pero de las que Defensa no informa. Se trata de tiroteos y ataques de poca envergadura y breves, casi siempre lanzados por uno o dos insurgentes, que abandonan rápido la zona cuando descubren que han sido detectados. En palabras de los militares, como ya contó El Confidencial Digital, son “tanteos” de cara a una ofensiva de la insurgencia. Suelen tener como objetivo los vehículos blindados de las tropas españolas que patrullan las zonas más peligrosas que se les han encomendado: las cercanías de la población de Ludina –al norte de Qala e Naw-, el peligroso y angosto paso de Sang Atesh –una de las principales rutas por donde antes se movía la insurgencia- y las aldeas que circunvalan el recién estrenado puesto de Darra e Bum, al noreste de la base ‘RuyGonzálezdeClavijo’.

Cabe recordar, como ya publicó El Confidencial Digitalvéalo aquí- que estas zonas son las más peligrosas que les ha tocado patrullar a los militares españoles. No ha sido decisión española, sino del jefe de la ISAF, el general Petraeus, quien ordenó adelantar las posiciones –pinche aquí-.

No producen daños personales y apenas materiales –salvo el roce o impacto de alguna bala sobre la carrocería del blindado-. Pero según fuentes militares consultadas por ECD, que han sufrido alguno de estos embistes de la insurgencia recientemente, “aumentan considerablemente la tensión y la ansiedad. Es algo que notas cuando te designan para una patrulla”.

Problemas de escasez de UAVs

Por otra parte, las fuentes consultadas aseguran que ante estos ataques “poco se puede hacer”. La reacción depende del jefe de la patrulla. Algunas veces el convoy se frena y se toman posiciones para localizar la amenaza y tratar de neutralizarla. Otras, directamente “aceleras y te vas cuanto antes de allí”.

Uno de los medios que más han echado en falta es la presencia de más aviones no tripulados de pequeña envergadura, tipo ‘Raven’, que son lanzados a manos y tienen una autonomía pequeña pero “suficiente para localizar este tipo de amenazas”. “No siempre” precisan, ya que a veces “sí los hay –UAVs-, pero son las menos”.

El Confidencial Digital ya desveló la respuesta que recibían los militares españoles cuando solicitan una mayor dotación de UAVs en la zona. El gobierno les respondió que debían usar “sinergias” con el resto de aliados, es decir, que usaran “los de americanos e italianos” desplegados en Badghis y Herat –amplíe aquí esta información-.

Aseguran que usando regularmente UAvs, la exposición de una patrulla a los disparos lejanos de un francotirador “sería mínima, ya que desde una posición alejada se puede identificar el origen de la amenaza, pero manteniéndote fuera de su alcance”.

Una insurgencia ‘camaleónica’

Pero si hay un problema que realmente causó quebraderos de cabeza a los militares desplegados recientemente fue la capacidad de la insurgencia para pasar “desapercibida”, gracias a los vínculos que unen a los rebeldes con la población local y su capacidad para mimetizarse con su entorno.

Badghis es de lo menos peligroso de Afganistán, pero aún así la población local sigue manteniendo lazos con la insurgencia”. Confiesan que ese es el principal problema de la misión de la OTAN en Afganistán: la imposibilidad de romper esos lazos.

Quienes han estado patrullando durante los últimos meses las zonas más peligrosas de responsabilidad española reconocen que la inteligencia desplegada sobre el terreno “no es muy eficaz”.

Es “prácticamente imposible entrar en un pueblo y saber si quien te saluda lo hace de buena fé o es un insurgente tratando de pasar desapercibido, o si está contando cuantos vamos dentro del vehículo”.

La principal fuente de inteligencia son los soldados afganos con los que suelen salir de patrulla los militares españoles. Algunos de ellos conocen la zona y conocen “quién es quién” en cada pueblo. Pero no es lo normal, y estos son muy pocos. Lo lógico es que cada militar patrulle zonas que le son ajenas, para que la insurgencia no lo represalie a su familia”.

Recuerda, por ejemplo, el caso de un afgano “feliz, que saludaba a la entrada de una pequeña aldea por la que pasábamos a menudo. Su sonrisa nos resultaba llamativa, ya que parecía vivir en malísimas condiciones. Tiempo más tarde nos enteramos que los americanos lo habían capturado. Era jefe de un comando de jóvenes insurgentes”, aseguran a ECD.

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