Miércoles 18/10/2017. Actualizado 01:00h

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Dinero

La mayoría de países de Europa disponen de un organismo similar

El Gobierno monta una oficina “contra los abusos de los bancos” obligado por el FMI

Deberá estar lista antes del aterrizaje de los ‘hombres de negro’. Se podrán denunciar malas prácticas como las cláusulas suelo, comisiones abusivas, letra pequeña en los contratos... y pondrá sanciones

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España trabaja de urgencia en la puesta en marcha de una agencia “contra los abusos de los bancos”. La oficina se está preparando ante el aterrizaje de los ‘hombres de negro’ del FMI en las próximas semanas. La CNMV ha sido el último organismo económico en dar la voz de alarma sobre la continuidad de las malas prácticas en las entidades.


Protesta de afectados por las preferentes de Bankia. Protesta de afectados por las preferentes de Bankia.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores acaba de someter a los bancos a un chequeo sorpresa para evaluar si han corregido sus malos hábitos con los clientes y el resultado ha sido muy llamativo.

Según informó la CNMV, sus técnicos han detectado que las entidades siguen sin facilitar información suficiente sobre riesgos y costes de los productos financieros, lo que recuerda la concatenación de fiascos (preferentes, cláusulas suelo, salidas a Bolsa…) que se han producido durante los últimos años.

En marcha una agencia “contra los abusos de los bancos”

Ante este escenario, según ha podido saber El Confidencial Digital por fuentes conocedoras del proyecto que diseña el Ministerio de Economía, el Gobierno ultima la creación de una Autoridad de Protección del Ahorrador e Inversor Financiero.

Las conversaciones con los equipos económicos de PSOE y Ciudadanos se encuentran muy avanzadas para sacar adelante este nuevo organismo “contra los abusos de los bancos”.

El objetivo es unificar los servicios de reclamaciones y de protección de los inversores existentes en cada uno de los supervisores financieros: el Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), y la Dirección de Seguros.

Multas y resoluciones de obligado cumplimiento

El plan contempla, según las fuentes conocedoras del proyecto, que esa institución tenga autoridad para sancionar a las entidades que apliquen malas prácticas, como las preferentes, cláusulas suelo, comisiones abusivas, letra pequeña de los contratos...

La nueva agencia de protección del consumidor emitirá resoluciones vinculantes, incluyendo sanciones, y no solo recomendaciones. Una capacidad que ya tienen organismos similares en la mayoría de países europeos, como Francia, Reino Unido, Bélgica y Holanda.

Otro de los modelos que se está tomando como referencia para importar a España es el de la US Consumer Financial Protection Bureau de Estados Unidos. Dispone de la capacidad de dictar multas y destina lo recaudado para financiar sus actividades e, incluso, indemnizar a los afectados.

Presentado a los ‘hombres de negro’ del FMI

Las fuentes a las que ha tenido acceso ECD revelan también que la urgencia en las negociaciones que está protagonizando el ministro Luis de Guindos con PSOE y Ciudadanos, para sacar adelante esa entidad, esconde una explicación.

El borrador de la futura agencia de protección a los consumidores debe estar listo antes de la llegada, a finales de marzo, de los ‘hombres de negro’ del FMI.

“Los técnicos van a solicitar información sobre este asunto, porque ahora lo que les preocupa no es tanto la solvencia de las entidades, sino la alta litigiosidad que está observando entre los clientes y los bancos en España”, reconoce a ECD un alto cargo de Economía conocedor de los entresijos de la próxima visita a Madrid del FMI. “Y algo avanzado habrá que enseñarles, para evitar un rapapolvo público con un asunto muy sensible”, añade.

El FMI viene a ver también malas prácticas

El Gobierno ha recibido información de que la misión del organismo que dirige Christine Lagarde va a ir esta vez más allá de un examen en profundidad de los estados contables de las entidades financieras, como practicó en los años duros de la crisis.

Ahora, su exigencia a los bancos, de acuerdo con el BCE, será implementar procedimientos de formación y transmisión de información e instrucciones a su red comercial, incluyendo los controles oportunos, para minimizar el riesgo de que el servicio de asesoramiento en materia de inversión se preste de manera inadvertida y no reconocida.

El control y supervisión de la puesta en marcha de estas medidas quedará en manos de esa oficina de defensa del consumidor y de las inspecciones periódicas del BCE. El FMI ha concluido que la grave crisis reputacional sufrida en los últimos años por la sucesión de escándalos financieros en España no ha hecho recapacitar a los bancos, que no han rectificado algunos de sus comportamientos.

Impunidad ante los abusos a los clientes

En este momento, los servicios de reclamaciones para los consumidores están empotrados en los supervisores que vigilan la solvencia de las entidades y, en consecuencia, apenas tienen eficacia. El Banco de España y la CNMV se centran en la inspección y control de los balances, y sus resoluciones no tienen carácter vinculante.

El supervisor bursátil ha multado por malas prácticas de comercialización financiera. Pero casos como las preferentes o la salida a Bolsa de Bankia han escapado de una fiscalización rigurosa.

Por su parte, el servicio de reclamaciones del Banco de España denuncia actuaciones irregulares de las entidades. Pero rara vez los bancos atienden sus demandas. En la mayoría de casos, las entidades obligan a sus clientes a acudir a la vía judicial, si consideran que una práctica ha resultado abusiva o sin la transparencia exigida.

Ante el deterioro de la imagen del sector bancario, ya sea por los desahucios, las preferentes, o ahora por las cláusulas suelo, Ana Botín, la presidenta del primer banco del país, se vio obligada a reconocer que “el mundo ha cambiado” y eso fuerza “a hacer las cosas de otra manera”.

Los nuevos tiempos, destacó en la última presentación de resultados del Santander, a finales de enero, exigen “comportamientos distintos”, admitiendo, sin decirlo expresamente, que algunas decisiones que se habrían adoptado en el pasado no han sido del todo ejemplares.


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