Política

25 momentos significativos de la exhumación de Franco

Se prohibió tomar imágenes de los guardias civiles, Moncloa repartió caldo y bocadillos, empresas proveedoras del Valle de los Caídos taparon sus rótulos ante las cámaras

Salida de los restos de Franco del Valle de los Caídos (Foto: EFE).
photo_cameraSalida de los restos de Franco del Valle de los Caídos (Foto: EFE).

Pedro Sánchez anunció el 16 de junio de 2018, apenas dos semanas después de llegar a la Presidencial del Gobierno al derrotar a Rajoy en la moción de censura, su intención de exhumar del Valle de los Caídos los restos mortales de Francisco Franco, al considerar que no era adecuado que estuvieran enterrados en un mausoleo sostenido con dinero público.

495 días después, este jueves 24 de octubre de 2019, se realizó al fin ese traslado del féretro del dictador, que ya reposa en el panteón familiar del cementerio de Mingorrubio-El Pardo, a las afueras de Madrid.

Mientras que en el interior del cementerio de Mingorrubio-El Pardo las actuaciones trataron de reservarse en el ámbito privado de la familia Franco, en el Valle de los Caídos el Gobierno de España facilitó la presencia de los medios de comunicación, eso sí, sólo en la puerta de acceso al recinto, por donde fueron pasando los familiares, las autoridades presentes y el personal técnico.

La importancia y la complejidad de la operación movilizó a distintas administraciones: Presidencia del Gobierno, Ministerio de la Presidencia, Ministerio de Justicia, Delegación del Gobierno en Madrid, Guardia Civil, Ejército del Aire... todo para completar sin incidentes el traslado de los restos mortales de Francisco Franco 44 años después de su muerte.

El desarrollo de la jornada del 24 de octubre en el Valle de los Caídos dejó un buen número de detalles y anécdotas, algunas poco conocidas.

Medidas contra las cámaras

-- Nada de imágenes de los rostros de los guardias civiles: los primeros cámaras de televisión y fotógrafos llegaron a la puerta del Valle a eso de las 6:30 de la mañana. Aún no había amanecido y la oscuridad no permitía apenas distinguir a distancia un rostro.

Sin embargo, en cuanto fue saliendo el sol, los guardias civiles trasladaron la petición de que las cámaras no captaran primeros planos de sus rostros, una petición que suele ser habitual por parte de agentes de las Fuerzas de Seguridad, pero que en este caso fue seguida por otros ejemplos de personas que preferían no ser identificadas con la exhumación.

-- Algunos familiares de Franco también se taparon: los descendientes del dictador llegaron al Valle de los Caídos en un minibus y dos furgonetas grandes. Al pasar frente a los periodistas y cámaras, algunos de los nietos y bisnietos de Franco prefirieron taparse en la ventanilla, pese a que más tarde aparecieron en la emisión en directo de TVE del desarrollo del acto en la explanada de la basílica.

-- Las empress que ocultan su relación con el Valle: el precedente fue el de los marmolistas que trabajaron con la lápida y las losas sustitutas. Tras aparecer su rótulo en fotografías públicas, trabajadores de dicha empresa comenzaron a denunciar que estaban recibiendo amenazas.

Quizás eso fue lo que motivó que, durante la mañana de la exhumación, algunas furgonetas comerciales que atravesaron el control policial camino de la basílica o de otras dependencias del Valle lo hicieran ‘de incógnito’. Lo hicieron tapando con telas o plásticos negros los rótulos de sus vehículos, de forma que nadie pudiera vincular el nombre de sus empresas con esta polémica que solivianta a extremos políticos.

La Guardia Civil, desplegada

-- La seguridad fue uno de los elementos más obsesivamente reforzados en el operativo de la exhumación: la seguridad estuvo a cargo de la Guardia Civil, que desplegó en el recinto decenas de agentes de seguridad ciudadana de los puestos de la zona, pero también de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, que se encargaron de gestionar la circulación en la carretera que pasa justo por las puertas.

Además, participaron agentes del GRS 1 de Madrid (Grupo de Reserva y Seguridad), los antidisturbios de la Guardia Civil. Algunos de sus mandos, con uniforme verde oscuro, casi negro, se dejaron ver en la puerta de entrada, con otros responsables del operativo. También se vio pasar camiones con caballos, aunque a las unidades montadas no se las vio; quizás se limitaron a patrullar por el monte, ya que por la zona boscosa es posible ‘colarse’ en el mausoleo.

Junto a miembros del GRS también había efectivos de las USECIC (Unidades de Seguridad Ciudadana de Comandancia), que con su uniforme algo más claro y la boina en vez de la gorra, llamaban la atención. Efectivos de las USECIC se desplegaron, por ejemplo, haciendo barrera frente a la decena de nostálgicos del franquismo que acudieron a manifestarse.

Cabe señalar que tanto los GRS como las USECIC tienen actualmente desplazados en Cataluña a numerosos agentes, para reforzar el dispositivo ante la tensión independentista.

-- Por cierto, que pese a lo delicado del operativo, en ningún momento se vio a los guardias civiles exhibir armas largas. Sí hubo un amplio trasiego de vehículos (coches, furgones, motocicletas), muchos de los cuales quedaron aparcados en una pista forestal en el lateral de la entrada, entre los pinos. El número de agentes activados era notable, para actuar ante cualquier eventualidad.

-- Algunos de estos guardias civiles llevaban ya días trabajando en el Valle, y en el día clave del proceso de exhumación se quejaban del frío intenso que estaban pasando en ese lugar, ya en las faldas de la Sierra de Guadarrama, en el noroeste de la Comunidad de Madrid.

-- Las medidas de seguridad, en lo que afecta a los periodistas, comenzaron en Moncloa: varios autobuses trasladaron a redactores y cámaras desde el Palacio de la Moncloa hasta el Valle de los Caídos y Mingorrubio-El Pardo. Antes de salir, los servicios de seguridad de Presidencia del Gobierno peinaron los autobuses. Revisaron con cuidado el interior de los vehículos, mirando con linterna cada recoveco, e incluso se sirvieron de un perro detector para comprobar que no existieran amenazas para la seguridad.

-- El dispositivo de seguridad estuvo coordinado por la delegada del Gobierno en Madrid, María Paz García Vega, que a las seis de la mañana estuvo sobre el terreno para conocer los detalles de este despliegue tan complejo.

Los periodistas

-- Los enviados de medios de comunicación comenzaron a llegar al Valle de los Caídos a las 6:30, y estuvieron al menos hasta las 14:00 siguiendo lo sucedido en la verja de acceso, detrás de unas vallas colocadas para dejar sitio a los vehículos. Ante lo temprano de la convocatoria, la Secretaría de Estado de Comunicación dispuso un servicio de cortesía de café, caldo caliente, bollería y pequeños bocadillos con embutido, para las horas del desayuno.

-- La temperatura en el Valle de los Caídos, como lamentaban los agentes, era bastante gélida en las primeras horas de la mañana del jueves 24. Al salir el sol los rayos fueron aliviando algo la situación, aunque la niebla dejaba notar la humedad sobre los presentes.

-- La meteorología se siguió con especial atención no sólo por el deseo de que no lloviera al estar al descubierto, sino porque podía condicionar el desarrollo del proceso de traslado a Mingorrubio. Como adelantó ECD, desde el Gobierno apuntaban que la gran amenaza era el viento, rachas que dificultara el vuelo de los helicópteros, más que la lluvia o incluso que la niebla, que dificultaría la visibilidad.

-- Un temor que se extendió entre los operadores de cámaras en los primeros momentos fue el de la cobertura. Vieron que no tenían muy buena conexión, y que varias decenas de equipos tratando de enviar sus imágenes a la vez podrían causar problemas. En algunos casos, por ejemplo algunos medios extranjeros, la imagen que transmitieron en directo a sus televisiones no era de muy buena calidad, entre la mala cobertura de ese lugar junto a la sierra y rodeado de pinos, y esa concentración de medios.

-- Esos mismos cámaras, así como los fotógrafos, se lamentaron de lo lejos que volaron los helicópteros del Ejército del Aire utilizados en el operativo. En ambos casos lo pinos ocultaron parte del vuelo, por lo que pillaron a más de un cámara desprevenido que no pudo captar la imagen. Los que sí pudieron, fotografiaron o grabaron los helicópteros con poca calidad, pese a llevar objetivos potentes. Alguno expresó su envidia por los fotógrafos de la agencia EFE que cubrieron en exclusiva el acto en la explanada de la basílica.

-- La presencia de medios fue muy variada: hubo una amplia representación de medios no sólo nacionales, sino también regionales y locales. Por ejemplo, enviaron a corresponsales televisiones públicas autonómicas como TV3 (Cataluña), Canal Sur (Andalucía), Telemadrid, TVG (Galicia), IB3 (Baleares), À Punt (Comunidad Valenciana), Castilla-La Mancha Televisión, la TPA asturiana...

-- Causó un gran impacto la presencia de periodistas de medios extranjeros. Había presencia de televisiones y periódicos de Rusia, Brasil, Italia, Reino Unido, Estados Unidos, Japón, Turquía, Irán...

-- Ante la imposibilidad de entrevistar a los protagonistas del acto que se desarrollaba en la explanada de la basílica, los periodistas españoles que esperaban en la verja dedicaron buena parte del tiempo muerto en entrevistar a sus colegas extranjeros. Les preguntaron cómo se veía en sus respectivos países la exhumación del féretro del dictador décadas después de su muerte. Algunos, como la periodista de la televisión alemana ARD, fueron muy solicitados para estas entrevistas.

-- Al estar situados en la verja, a varios kilómetros de la basílica, en realidad los periodistas no pudieron seguir el desarrollo de la exhumación. Algunos conectaron en sus teléfonos con la señal de TVE. Pero, además, personal de Moncloa fue ‘transmitiendo’ a los profesionales de los medios los avances en los trabajos para exhumar el féretro, como la retirada de la lápida sin complicaciones. De esta forma, aunque todo lo sucedido dentro de la basílica no se emitió en televisión, los periodistas pudieron ir informando de ello.

Pocos manifestantes en el Valle

-- Pocos franquistas en el Valle, más en Mingorrubio: Confidencial Digital ya adelantó que en ambientes de extrema derecha y nostálgicos de la dictadura se imponía la idea de manifestarse en el cementerio de llegada de los restos de Franco, y no en el mausoleo del que iba a ser exhumado.

Por ello el grueso de los manifestantes acudieron a Mingorrubio, donde incluso se vio al líder del asalto al Congreso el 23-F, el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, cuyo hijo Ramón ofició una misa en el cementerio por Franco.

-- En el Valle de los Caídos sólo se concentraron unas decenas de personas. Pese a que la Guardia Civil colocó vallas en los laterales de la carretera, en la zona de hierba se concentraron algunos nostálgico con pancartas contra Pedro Sánchez y del “estado dictatorial”, a favor de Franco, con banderas franquistas... las convocó Movimiento por España.

Entre los manifestantes había jóvenes, personas mayores y algún veterano de los boinas verdes del Ejército de Tierra. Circularon entre ellos cometarios de advertencia, “esto va a traer cola, ya lo veréis”, “a Franco ya lo sacan, pero lo que no vamos a permitir es que toquen a José Antonio [Primo de Rivera]”...

Algunos incluso hacían sus análisis políticos, y deseaban que lo que ellos entienden como enfado popular por la exhumación se convierta en un “voto masivo a Vox” en las elecciones del 10 de noviembre. Fantaseaban con que ese día Franco “gane su última batalla”, derrotando a Pedro Sánchez por haber trasladado sus restos mortales con la oposición de la familia.

-- Los manifestantes gritaron insultos a los coches de las autoridades, cantaron canciones de la Legión, dieron vivas a España, a Franco e incluso al rey.

Un Borbón, dos sacerdotes

-- En el incómodo papel que le tocó ejercer -como notaria mayor del Reino, que levantó acta del proceso-, Dolores Delgado optó por vestirse de forma sobria y mostrarse muy seria en todo el acto, hasta el punto que recibió críticas por mostrarse casi “de luto” por el traslado de los restos del dictador.

-- Por su parte, los familiares de Franco se pusieron un lazo con los colores de la bandera de España sobre sus abrigos. Todos iban de colores oscuros, y varios ayudaron a colocar el ataúd ante las dificultades para introducirlo en el helicóptero.

-- Un ataúd de sobra: la funeraria contratada para la exhumación llevó un ataúd por si era necesario cambiar de sitio los restos de Franco por estar muy deteriorado aquel en el que fue enterrado en noviembre de 1975. La familia se negó a ese cambio, así que el ataúd se quedó sin utilizar.

-- Un Borbón porta el ataúd de Franco: Luis Alfonso de Borbón, bisnieto de Franco y pretendiente al trono de Francia, salió de la basílica portando a hombros el ataúd del dictador. Hay que recordar que Franco dudó durante unos años, o al menos dejó transmitir esa sensación, entre designar como heredero a Juan Carlos de Borbón y Borbón, hijo de don Juan de Borbón, o nombrar a Alfonso de Borbón y Dampierre, hijo del infante Jaime de Borbón.

-- Cambio de sacerdotes: el prior de la abadía del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, pronunció el responso ante el féretro en la explanada de la basílica. Pero Cantera se quedó en el Valle: el oficio religioso en el cementerio de Mingorrubio-El Pardo corrió a cargo de Ramón Tejero, sacerdote hijo del cabecilla del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Tejero pronunció una homilía que fue muy comentada por sus alabanzas a Franco.

Pinche aquí para ver una galería de fotografías de la exhumación.

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