Miércoles 23/08/2017. Actualizado 13:58h

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Dinero

El Gobierno se ha propuesto que el escándalo de las indemnizaciones millonarias a directivos de la banca salpique a Fernández Ordóñez y no al Banco de España: él fue quien firmó los contratos con los ejecutivos

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Luis de Guindos ya ha elaborado la estrategia para que el Gobierno salga airoso del escándalo sobre las indemnizaciones millonarias a los directivos de las cajas que han recibido ayudas públicas. Intentará que la polémica salpique solo al actual gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Quiere preservar, por encima de todo, la imagen y el prestigio del supervisor.

Según ha podido saber El Confidencial Digital, por fuentes próximas al Gobierno, la intención de Mariano Rajoy y Luis de Guindos es “pasar de puntillas” por este asunto, que se encontraron encima de la mesa cuando llegaron al Ejecutivo, pero del que no están dispuestos a asumir ahora toda la responsabilidad.

De Guindos solicitó la semana pasada un informe a Fernández Ordóñez para que se pronuncie sobre la “adecuación” de estos pagos.

Pero esta petición al Gobernador del Banco de España supone un arma de doble filo. Según las fuentes consultadas, el ministro de Economía pretende que sea MAFO quien tenga que avalar las retribuciones que las cúpulas de las entidades saneadas con dinero público se han embolsado durante los últimos años.

Objetivo: no está dispuesto a hacer frente al escándalo, sin el escudo protector de Miguel Ángel Fernández Ordóñez. No olvida que ha sido bajo su mandato cuando se han producido los abusos salariales en muchas de estas cajas. Por tanto, que sea él también, según fuentes próximas a De Guindos, quien se comprometa a justificar estos sueldos ante la opinión pública.

Respaldo de De Guindos a MAFO

Luis de Guindos es el mayor defensor del Gobernador del Banco de España en el seno del Ejecutivo. Según fuentes próximas al ministro, no se ha planteado, en ningún momento, forzar su cese, a pesar de las fuertes presiones recibidas por figuras destacadas del sector financiero.

Sin embargo, en esta ocasión, el esfuerzo del Gobierno se va a centrar en que la imagen del supervisor no se vea aún más deteriorada. A MAFO se le considera ya un “gobernante de salida” –apenas le quedan cinco meses de mandato-, por lo que en el Ejecutivo no importa mucho, ahora mismo, que pueda salir “quemado” de esta polémica.

“Somos
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