Miércoles 07/12/2016. Actualizado 09:19h

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Ciudadanía y corruptos de la tierra

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A la par que la Universidad Carlos III del rector Peces Barba es la única habilitada por el Gobierno de España -invento personal de Zapatero- para homologar con créditos a los profesores de Educación para la Ciudadanía, la Alianza de Civilizaciones que acredita gran parte de esta doctrina no pasa por sus mejores momentos de ejemplaridad.

El régimen iraní que la apoya amén de anunciar las 3.000 centrifugadoras como paso previo para la bomba nuclear, acaba de ahorcar a 21 personas de los centenares ya ejecutados. El método, la grúa vil, ejecución que el genial Pepe Isbert en el verdugo describiría como de inhumano al garrote vil no sabremos que ironía le departiría este nuevo guión. La calificación de estos desgraciados por el régimen de la República Islámica es de ser "corruptos de la tierra". Que derechos humanos se podría compatibilizar en esta alianza de civilizaciones, donde prima la pena de muerte, el escarnio en plaza pública y la denigración de todo ser humano ahorcado con una simple grúa. Constructores del futuro unidireccional con la Sharia como ley, discurren paralelos con el pernicioso multiculturalismo y la equidistancia religiosa que gangrena nuestros valores devenidos en democráticos. Uno de los programas y por el que se consiguen créditos de la Carlos III que habilita a estos profesores, según la doctrina que pretende inculcarse a nuestros hijos, es "ética pública y ética privada". Como si hubiera una ética que tuviera que esconderse en las cuatros paredes de las casas. Como esa ética condena que no se escucha a nadie de este Gobierno, partido que lo sustenta, organizaciones que apoyan y conducen la EpC, y la propia Universidad Carlos III, al régimen de los ayatolás y Ahmadineyad por violar los derechos humanos universalmente reconocidos. Menos aún la de no poner condiciones de ciudadanía a todos los integrantes de esta maravillosa alianza de civilizaciones que impulsa el creador de ambos conceptos.