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Hacen falta más Gascones

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Para esclarecer el crimen del 11-M que la mayoría quieren que permanezca en la oscuridad, hacen falta "más gascones".

A pesar de que el título puede hacernos pensar en La Venganza de don Mendo, no hay el menor espíritu de venganza en mis palabras y tampoco voy a hacer crítica teatral, si bien nuestro insigne Calderón de la Barca establecía cierto paralelismo entre el mundo y el teatro. Durante estos días de verano en los que la gran mayoría de los ciudadanos entran en una especie de hibernación estival, incluidos los medios de comunicación, se suele producir un colapso en las informaciones y las opiniones que durante el resto del año se mantienen con mayor o menor intensidad como un ruido de fondo entre los temas de debate y opinión.

El terrorismo y las noticias sobre las investigaciones del 11-M no son una excepción; no obstante durante este periodo vacacional, algunos medios de comunicación, y sólo algunos, los comprometidos con la causa de la verdad de dicho atentado, han seguido publicando noticias sobre lo investigado o lo no investigado en torno al horrible crimen que sigue convulsionando a España(a pesar de que nadie quiera reconocerlo). Para entrar en materia parto de dos hipótesis: La primera es que el crimen del 11-M se está mostrando ante nuestros ojos como un crimen perfecto. La segunda es que los actores o espectadores de excepción de dicho crimen no han entrado aún en escena; hasta ahora, todos los personajes que conocemos son actores secundarios, en el mejor de los casos.

Dar el calificativo de crimen perfecto al atentado de los trenes de Atocha creo que es una hipótesis que cualquier persona puede defender sin tener que rebuscar grandes argumentos: Un crimen que se comete en conexión con confidentes policiales y a pesar de que los cuerpos de seguridad "iban pisando los talones" a los criminales, dichos ángeles custodios, no pueden impedir su ejecución, creo que puede recibir el calificativo de perfecto, máxime cuando no dejan pruebas ni huellas ya que los presuntos ejecutores se autoinmolan, no al estilo islamista sino para evitar "cantar" y dejar cualquier rastro que pueda iniciar una investigación seria. No hablemos ya de las pruebas dejadas adrede ni de las investigaciones desarrolladas a nivel judicial y policial.

La defensa de la segunda quizás pueda resultar más laboriosa; a pesar de ello, vamos a tratar de razonarla. Se nos dio y se sigue manteniendo una versión de los hechos que se ha dado en llamar versión oficial pero, aceptando dicha versión, persisten muchos puntos oscuros y otros que hacen imposible construir el rompecabezas. Antes hemos hablado de que un testigo policial afirmó en el juicio que "iban pisando los talones" a los ejecutores pero no sólo no impiden el crimen sino que después nos dejan sin aclarar las pruebas que se muestran necesarias: explosivos y su transporte, vehículos y personas que los utilizaron, trama telefónica, Leganés, diversas tramas difíciles de coordinar entre sí etc.

Durante los últimos días han aparecido algunas noticias sobre este asunto, una de ellas sobre un número de teléfono de la policía asignado creo que al Chino, unas conversaciones de su mujer con el juez instructor, no registradas en el sumario por "falta de interés procesal" y, ayer, se publicaron unas declaraciones de un policía llamado Gascón y, según creo, en baja de servicio. Al parecer este policía no pudo resistir más su presión interior y declaró que Lavandera, el testigo que denunció los planes de Toro, ya en el año 2001, antes de la guerra de Irak y del 11-S, fue escuchado en la Comisaría de Gijón pero nadie dio "importancia" a sus declaraciones y después las amañaron para que no se conociera públicamente el tratamiento que los responsables policiales habían dado a aquellas informaciones.

Si realmente dicha información no hubiera sido relevante, lo lógico hubiera sido difundir la noticia con luz y taquígrafos y demostrar la verdad de su irrelevancia, nada más natural ni más sencillo que proceder de esta forma. Aparte del valor investigativo que pueda tener esta noticia, para mí, sufridor en carnes propias del atentado, puede tener un valor testimonial importante ya que podría ser el reflejo de que, a pesar de lo visto hasta hoy en torno al 11-M, aún existen personas y profesionales que siguen teniendo conciencia y esa conciencia no les deja vivir en paz y que tratan de reconciliarse con ella aportando aquello que conocen y que pudiera ser útil para el esclarecimiento del "crimen perfecto". Por eso mi mensaje es que para esclarecer el crimen que la mayoría quieren que permanezca en la oscuridad, hacen falta "más gascones".