Lunes 05/12/2016. Actualizado 14:44h

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¿Igualdad? Según y como

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En cuanto a personas, todos somos iguales en dignidad. Pero me parece evidente que, en cuanto seres individuales, todos somos diferentes. Por ello, tanta injusticia supone tratar de manera diferente a personas de iguales, como el tratar de forma igual a personas diferentes. Ningún padre compra a todos sus hijos los zapatos del mismo número. También la igualdad puede ser un obstáculo para la verdadera libertad si impide la posibilidad de elegir. Es lo que, en Suecia en 1991, originó que los partidos no socialistas ganaran las elecciones con el eslogan "La revolución de la libertad de elección", implantando a continuación el cheque escolar que permite a cualquier familia escoger para sus hijos el centro de enseñanza que desee, público o privado, sin que le cueste nada. Y con la socialdemocracia otra vez en el poder, el cheque escolar continúa en vigor. Por el contrario, la socialdemocracia española, que siempre ha tenido como modelo a la sueca, antepone el igualitarismo a las posibilidades de elección y al afán por la excelencia. Ello estaba ya en el trasfondo de la LOGSE; y lo que logró fue igualar por abajo consiguiendo peores resultados para todos. Esta fue una de las causas del fracaso escolar que arrastramos. No obstante, ese mismo igualitarismo está presente en la LOE. Y no solo en lo que hace referencia a los alumnos; también se persigue el igualitarismo entre todos los centros, tendiendo hacia una red única y de carácter laicista de centros sostenidos con fondos públicos. Con lo cual se eliminará la libertad de elección de los padres a pesar de ser un derecho constitucional. Solo los muy ricos tendrán opción de escoger una enseñanza privada para sus hijos, que forzosamente tendrá que ser elitista. Nadie duda que sea buena la igualdad, pero según y como. Los suecos ya lo tienen claro. El gobierno de la nación y algunos autonómicos parece que no tanto.