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Integración y fundamentalismo religioso

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El constituyente del 78 pretendió separar Religión de Estado, aunque la tradición secular del pueblo fuera mayoritariamente católica, imprimiendo así la libertad de opción religiosa sin intervención estatal. La aconfesionalidad es reconocimiento del carácter mayoritario del culto católico, fruto de la herencia histórica, que la propia Constitución asimila en la consecución de los derechos humanos derivados del judeo-cristianismo y las culturas greco-romanas. La libertad de culto va reñida con la colonización de cultos contrarios a la cultura de convivencia. Es compatible la denuncia de Gustavo de Aristegui, que entre 250 y 400 miembros de Jarrai se han convertido al Islam, donde la ideología abraza religiones para la consecución de sus fines. Describe como "la ideología islamista radical" se extiende, cuyo fin último es reconquistar y reislamizar Al-Ándalus. Tomando el rábano por las hojas, sin profundizaciones analíticas, el ministro José Antonio Alonso, asegura que el radicalismo islamista hay que controlarlo y combatirlo allí donde se produzca, ya sea una mezquita o en un locutorio, diferenciando Islam de terrorismo. No en vano la Policía ha elaborado un censo con más de 400 locales que propagan mensajes fundamentalismo radical. Interior, una de cada tres mezquitas en Madrid tiene conexiones con grupos radicales islamitas como Hamas, Hermanos Musulmanes, Justicia y Caridad, Morabitum o Tabligh. Es la misma política de penalidad del delito una vez perpetrado con posterior reinserción, cuando la sociedad lo que necesita es la prevención para erradicar los sangrantes conflictos. Más de cinco siglos hace que Occidente provocó el éxodo judío y musulmán, promoviendo la conversión al catolicismo, que hoy confluyen en el imperio occidental de derechos y libertades empapados en las democracias. Es sorprendente como la libertad democrática de culto, es combatida en países asiáticos y árabes, en concreto el cristianismo. Como botón de muestra, el Sultán del Emirato de Sharjah (emirato integrado en los Emiratos Árabes Unidos, que reconocía como legítimo el régimen integrista de los talibanes de Afganistán) financia con petrodólares la construcción de la futura mezquita de Sevilla en los Bermejales. El Ayuntamiento cede seis mil metros cuadrados de terreno para la construcción de la mezquita que tendrá una capacidad para siete mil personas, promovida por la llamada Comunidad Islámica de España, cuyo responsable dió buena muestra de su predicación hacia la desigualdad hombre-mujer, cuando menos. Las relaciones internacionales se basan en el mutuo respeto, no entendiéndose la colonización religiosa en países democráticos permisivos, por parte de Estados que no aceptan la religión del colonizado; incluso es perseguida. El individuo de la Roma imperial necesitaba de importantes requisitos para adquirir la ciudadanía, si no se era esclavo. Hoy en los Estados democráticos impregnados del aprendizaje del acervo histórico , sus ciudadanos se relacionan fructíferamente entre sí, no siendo similar para los que no lo son. Los derechos humanos y las Cartas Magnas de los países occidentales deben ser el punto de partida, cuyo juramento y cumplimiento debería otorgar la naturaleza de ciudadanía. Fuera de estos, no cabe integración en una sociedad fruto de siglos, menos la convivencia. Empecemos por ahí, independientemente que la radicalidad se abandere por religiones que no se adaptaron a estos democráticos y occidentales conceptos, entre los que se encuentran "la no discriminación por sexo".

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