Miércoles 07/12/2016. Actualizado 12:04h

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La Viagra y los transgénicos.

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Hace poco más de un mes que el Departamento Público de Salud de San Francisco (Estados Unidos) pidió a las empresas que comercializan con sustancias como Viagra o similares (Viagra, Levitra, Cialis, ...) que expliquen a los compradores el riesgo asociado de este consumo con la transmisión del sida y de otras enfermedades que se contagian por vía sexual.

 

La respuesta de las empresas multinacionales fue inmediata y contundente: Viagra y otros productos similares no son perjudiciales para la salud, por tanto no han de alertar a nadie.

 

No me sorprende la respuesta de las multinacionales sino su poder y la hipocresía de ciertos grupos ecologistas y antiglobalización. Estos se quejan por la utilización de semillas transgénicas dedicadas fundamentalmente a aumentar la producción de alimentos y a reducir los focos de hambre existentes sobre el planeta.

 

Son productos abalados por prácticamente todos los científicos, pero rechazados por estos grupos ecologistas y antiglobalización por el hecho de ser producidos por multinacionales. En cambio, les pasan desapercibidos los verdaderos riesgos de unos productos sintéticos, disruptores endocrinos, que tienen como único fin aumentar el placer momentáneo de las capas pudientes de los países ricos. Productos con los que se enriquecen las mismas multinacionales.

 

Nadie ha hecho caso, al menos yo no me he enterado, a la atención reclamada por el Departamento Público de Salud de San Francisco. No tengo ninguna duda de que se trata de un grave acto de hipocresía de los responsables de la salud pública de los países ricos y, especialmente de las personas y grupos que, al menos aparentemente, más comprometidos están en la lucha contra las desigualdades sociales, la salud humana, el medio ambiente...

 

¿No será que ellos mismos son usuarios de estos productos?