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La agonía del Socialismo

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Estamos asistiendo a la agonía del socialismo en las naciones democráticas, y a su forma más edulcorada, la socialdemocracia. Ello nos llevará también a la desaparición de sus formas más radicales, como son las dictaduras comunistas; que tratan de revivir en forma de populismo en naciones consideradas democráticamente avanzadas. La pregunta es ¿por qué?

Pienso que se debe a dos cuestiones, a cada cual más importantes.

La primera: quien combate la riqueza no sabe crearla. El combatir la riqueza, y a quienes son capaces de crearla, está en el ADN del socialismo; ya que esta es una ideología totalmente estatalista. Es decir el Estado es el que dirige nuestras vidas y nos las ordena todo en aras de un igualitarismo imposible. Con lo cual quita la motivación de mejora que lleva implícito en su espíritu el ser humano. Y otra de las consecuencias es que obliga, a quienes por su talento o su esfuerzo son capaces de crear esa riqueza, a que la entreguen mediante coacción después de haber creado, empresas, puestos de trabajo y pagado impuestos que contribuyen al bien común. O la de aquellos que por más dotados, o más sacrificados, o trabajadores; crean también más riqueza.

La realidad es que el socialismo, que se ha llenado la boca en los últimos tiempos con el mantra de las libertades y los derechos individuales, es quien más coarta e incluso elimina esas libertades. No hace falta poner ejemplos después de más de cien años de su existencia y de cómo han dejado los países y naciones donde han ejercido el poder o lo están ejerciendo.

Recordemos y no olvidemos que en su nacimiento se auto titularon: La dictadura del proletariado

La segunda: en su forma más suave como es la llamada socialdemocracia, han cohabitado el estatalismo con la libertad condicionada de la creación de empresas y el uso de la propiedad privada, con unos impuestos muy altos que luego se han utilizado para lo que se ha dado en llamar: políticas sociales. Esto indudablemente es bueno – veremos con el tiempo hasta qué punto-, y nos ha conducido al llamado Estado de Bienestar.

Entonces tenemos que en una democracia moderna ha venido sucediendo lo siguiente:

Gobierna un partido conservador, o liberal, o de derecha moderada. Estos partidos sí ponen las bases para que se cree riqueza. Defienden la propiedad privada, dejan más libertad de creación, buscan la excelencia y premian el esfuerzo. El país se enriquece. Pero aunque se acerquen como consecuencia las desigualdades, estas siguen existiendo al igual que los distintos pensamientos y concepción de la vida. Entonces pierden las elecciones y les sucede un Gobierno de Izquierdas.

Estos se gastan el dinero acumulado en las políticas sociales, lo que también llaman lo público. Dan más subvenciones y tratan de igualarnos, que al no poder ser por arriba- no todos tenemos el mismo coeficiente mental- lo hacen por abajo. Y como los humanos nos cansamos de todo, vuelven a perder el gobierno que pasa otra vez al Partido de signo contrario. Y así hemos ido tirando.

Pero llego el momento en que el partido o partidos, que sí saben crear riqueza, se han dado cuenta de que ya que son ellos los que la crean, la pueden gastar haciendo también las “políticas sociales” y mantener el Estado de Bienestar, incluso mejorarlo. Y si a esas políticas sociales que implican el Trabajo, la Sanidad y la Educación les dan un toque de libertad, que la izquierda no sabe hacer, a la Socialdemocracia le arrebatan su bandera. Y no digamos al Socialismo. Consecuencia, se están hundiendo. Y no se dan cuenta que la huida hacia adelante que supone el radicalismo, les lleva a la desaparición fagocitados por la LIBERTAD.

“Somos
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