Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:00h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

La voz del lector

En busca de la mirada perdida

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Segundos les han sobrado ante la petición de ayuda por el huracán Katrina al ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, para anunciar que España proporcionará 16 toneladas de material de ayuda a los damnificados , por valor de 350.000 euros financiados en su totalidad por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). Los mismos segundos que les sobrarían al presidente Rodríguez Zapatero si George W. Bush lo llamara para una cita. Como los socialistas españoles no dan puntada sin hilo, pretenden que esta ayuda haga flexible la agenda norteamericana de política internacional, suministrando de paso clases de moralidad a la Administración Bush para que vislumbren de otra manera las desgracias y el sufrimiento. Lo único cierto es que entre Rodríguez y Bush sólo existe un "robado" hecho con alevosía con un teléfono móvil. Confían en que con la presencia del Rey en la recepción organizada por Bush a los líderes internacionales que asistirán a la Asamblea General de Naciones Unidas, pueda Rodríguez estrechar la mano del emperador. Proclamando que el deseado encuentro no les genera "ninguna angustia", hace recordar carreras en pasillos y demás artimañas "celestinescas". Conscientes de los feos practicados al amigo americano anhelan que "pequeñas querellas o miserias del pasado pasen a un segundo plano y tengan menor relevancia". En busca de la mirada perdida de Bush, olvidan cuál es el sentimiento de los americanos. Hoy por hoy, la importancia que el gobierno Rodríguez le puede dar a la bandera española, no es compatible con la que le dan los americanos y su presidente a la suya de barras y estrellas. Calificar de pequeñas miserias el desprecio que Rodríguez hizo a la bandera norteamericana, no sólo es desconocer los sentimientos de una nación, sino que para el pretendido encuentro es echarse piedras sobre su propio tejado.

·Publicidad·
·Publicidad·