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Más sobre el inolvidable 11-M

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Un pueblo maduro, y supongo que el pueblo español lo es, debería reflexionar seriamente durante el cuarto año de esta legislatura y emitir su voto con total responsabilidad pues en lo que hagan nuestros representantes políticos, nos "Va la Vida", y si no, a las pruebas me remito.

Se acaba de cumplir el tercer aniversario de los Atentados del Corredor del Henares y, según mi percepción, las actitudes, los gestos, las opiniones y las acciones "oficiales" no cambian en absoluto. El conocido dicho "de sabios es rectificar", no parece aplicable a los ocupantes de los cargos públicos salidos del desdichado atentado en que perdieron la vida ciento noventa y dos inocentes ciudadanos y mil ochocientos siguen con heridas corporales y mentales o espirituales. Esto excluyendo a todas las personas afectadas por dicho atentado, es decir, a los familiares, a los amigos y a los ciudadanos que, comprometidos con sus semejantes sufren de forma permanente, además de las afrentas del atentado, las consecuencias del olvido, de la inacción, de la ocultación e incluso de la censura a que son sometidos los que no pueden olvidar una afrenta tan grande a los derechos humanos de tantos ciudadanos de bien.

Trato infructuosamente de buscar alguna explicación a esta situación, pero, por más que quiero entender lo que ocurre, no alcanzo a encajarlo en mis esquemas mentales. Algunas veces intento convencerme a mí mismo de que mis heridas me impiden hacer una reflexión serena y equilibrada de lo que ocurre, pero, cuando cambio impresiones con personas más alejadas que yo del dolor y de los sentimientos que aquella hecatombe produjo, recibo respuestas que no distan mucho de las que yo mismo encuentro. Esto, me anima a continuar las reflexiones, pues creo descubrir que mi mente funciona con, al menos, una normalidad similar a las mentes de mis interlocutores.

Para continuar con mi análisis voy a partir de un axioma: "La verdad de lo ocurrido, al día de hoy, no la conocemos". Alguien me podrá rebatir lo que acabo de decir pero, claro, para ello tendrá que explicarme, con pruebas que lo evidencien, no sólo quién ejecutó los atentados, sino quién los planificó, quién los decidió, quién los oculta y quién sólo sabe hacernos creer en una verdad que carece de hechos probatorios. Ni yo, ni creo que nadie de los que nunca han creído o de los que han dejado de creer la versión de Al Qaeda o islamista, tenemos el mínimo interés en que las cosas sean distintas a como fueron, por la sencilla razón de que no sabemos, al día de hoy como fueron.

Los que no quieren contemplar otra posibilidad más que la elaborada aquellos días imborrables e inolvidables para nosotros, sí deben conocer dicha verdad, pero eso sí, no aportan las pruebas necesarias para confirmarla: ¿Sabemos realmente de dónde procedía el explosivo utilizado? Con presentar las pruebas tenemos suficiente. ¿Sabemos el nombre y la identidad de los que pusieron las bombas, o lo que pusieran, en cada uno de los trenes reventados? Quien siga el juicio hasta ahora, por favor, que aporte las pruebas suficientes para demostrarlo. ¿Alguien puede probar el tipo o los tipos de explosivo que utilizaron los terroristas? ¿Quién fue el cerebro, o mejor dicho, la mente diabólica, que concibió esa masacre y para qué?

Si el objetivo fue el que nos dijeron, el peligro de atentados continúa, pues seguimos en guerra contra los talibanes."Queremos saber la Verdad","España no se merece un gobierno que nos mienta". Estas ingeniosas frases, si entonces fueron válidas, ahora continúan en vigor, pero con una diferencia, los que las utilizaban en aquellos días de confusión, ahora no quieren oírlas. Desde aquí quiero apelar a todos los "triunfadores" en aquellos comicios de marzo de 2004 (Gobierno, apoyos y oposición) a que sean capaces de aceptar que la inmensa mayoría de los españoles, no creemos que se sepa la verdad del 11-M. Que ellos, todos, se comprometieron a investigar y descubrir qué ocurrió aquel día, a poner a los actores en manos de la Justicia y a impedir que los terroristas vuelvan a hacer lo mismo.

Al día de hoy, nada de eso se ha conseguido, y lo que es peor, ninguno de los "elegidos" muestra ningún deseo de que aquello que prometieron se lleve a término. Buen balance para unos representantes de la voluntad popular que, antes de un año, nos volverán a pedir nuestro voto para hacer ¿Qué?... Un pueblo maduro, y supongo que el pueblo español lo es, debería reflexionar seriamente durante el cuarto año de esta legislatura y emitir su voto con total responsabilidad pues en lo que hagan nuestros representantes políticos, nos "Va la Vida", y si no, a las pruebas me remito.