Viernes 09/12/2016. Actualizado 13:25h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

La voz del lector

192 muertos mediáticos

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Parece que hayan pasado tres años, y no treinta, desde la muerte de Franco. En el trienio comprendido entre la muerte del dictador y el referéndum por la Constitución de 1978, el pueblo clamaba por la libertad en su sentido más amplio. Sin embargo, al final del trayecto de una constitucionalidad democrática de más de cinco lustros, observamos perplejos cómo salimos de aquella dictadura para vernos abocados al inicio de otra. El nuevo régimen político instaurado ahora, permite la libertad de expresión y la libertad de prensa, cierto, pero solamente la de aquellos cuyo pensamiento coincida con los dos poderes (Montesquieu ha muerto), el gubernamental y el mediático, que en realidad vienen a ser uno. El nuevo régimen también tolera el insulto desde la tribuna de oradores del Congreso, y hasta la afrenta verbal de un ministro a aquellos medios de comunicación que no le sean afines: las libertades están reservadas "al aparato", no a la totalidad de los ciudadanos. Así, el largo camino no parece haber servido para mucho más que para el desmembramiento de una nación secular. El origen del mal es discutible, pero uno de los factores de innegable influencia debe situarse en un atentado que segó la vida de 192 madrileños. Curiosamente, desde entonces, el partido del gobierno en el poder ha sido y sigue siendo el primero en querer olvidarse de aquella fatídica jornada y del necesario esclarecimiento de los hechos, a fin de dar con los autores materiales e intelectuales de semejante barbarie. Además, sigue siendo curioso que sólo un par de medios de comunicación siguen su propia investigación, paralela a la instrucción del sumario por parte de un juez. Igualmente curioso resulta que esos dos medios son los que, indefectiblemente, más insultos reciben por parte del partido que gobierna y del gobierno mismo y sus aliados. Sigamos creyendo en las coincidencias.