Miércoles 07/12/2016. Actualizado 12:04h

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¡Cómo está el patio político!

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El cotarro político anda especialmente revuelto. En el ruedo vienen batiéndose desde hace tiempo, diversos dirigentes de partidos ideológicamente opuestos, dialécticamente mordaces y harto lenguaraces.

El cotarro político anda especialmente revuelto. En el ruedo vienen batiéndose desde hace tiempo, diversos dirigentes de partidos ideológicamente opuestos, dialécticamente mordaces y harto lenguaraces. Estos dirigentes faltan a las buenas maneras y a las correctas reglas que todo político debería ofrecer y que al parecer se han perdido. Pero, ¡qué importa quien lleve la razón al enfrentarse en debates, cuando unos y otros, tirios y troyanos, pierden la compostura! Ahí tenemos, por ejemplo, las recientes actuaciones del nuevo ministro Bermejo versus PP. Un caso de 'combate' parlamentario, propio de 'pesos pesados'. O las últimas apariciones 'estelares' de Pepiño Blanco y Rubalcaba desde los bancos del PSOE o las de sus oponentes populares como Acebes, Martinez Pujalte, Rajoy, entre otros.

Lo cierto es que me causa lástima que los parlamentarios actuales no se parezcan nada a aquellos educados oradores decimonónicos de exquisitos gestos y escrupulosamente cuidadosos con el léxico y las maneras, como lo fueron Sagasta, Cánovas, Castelar, Pi i Margall o Maissonave, por recordar algunos. Y se suceden muchos casos sonados y sonoros, socialmente hablando, que desprestigian el quehacer de la dedicación política. Como los constantes rifirafes dialécticos sobre el 11-M entre los dirigentes socialista y popular, Blanco y Acebes, siempre a la greña y calentando al rojo vivo la política diaria hasta rayar en la crispación. Y no digamos de Zapatero y Rajoy.

En Elche, recientemente se cruzaron acusaciones verbales y descalificaciones en prensa local -no sólo entre partidos contrarios sino entre dirigentes compañeros de siglas- en el polémico tema de la retirada del título de Hijo Adoptivo de la Ciudad al dictador Franco. Asunto que, ha aparecido en todos los medios a nivel estatal y que bien se merece -vistos y oídos todos los protagonistas- un artículo aparte. Y claro, la opinión pública está hastiada de los políticos y de sus enfrentamientos, que éstos ya resultan cansinos y repetitivos. Por eso, sería conveniente que nuestros políticos, gobierno y oposición, fueran conscientes de que a veces hacen el ridículo y de que sus maneras crispan a los ciudadanos. Deberían rectificar, cuidar sus formas y palabras y calmar sus ánimos.

Que impere la paz y reinen los buenos modales. Porque, si para ser presidente del gobierno hace falta algo más que un DNI y ser mayor de edad, para ser un buen político de todo partido y cualquier ideología; es necesario poseer, además de éstos requisitos, formación, educación y maneras junto a una lengua bien limpia y unos nervios templados.

Estas recomendaciones, en el caso de Elche, las deberían asumir y practicar todos los candidatos políticos en juego al menos desde ya, desde la actual precampaña, pasando por la propia campaña electoral y hasta el mismo día de las elecciones. Es necesario 'descrispar' la política y que reine la 'pax civitas' para que el ciudadano de a pie no exclame alarmado: '¡hay que ver como está el patio!'