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La tragedia en Valencia

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Hay quien busca relacionar la tragedia de Valencia con la visita del Papa

Una señora o señorita, “de cuyo nombre no quiero acordarme”, a la que leo en diversas publicaciones, con la gracia de quien no la tiene busca relacionar la tragedia de Valencia con la visita del Papa. No me extraña viniendo de quien viene: esta mujer, con un claro matiz laicista, a menudo escribe en la prensa con el firme propósito de desprestigiar la religión y a las personas con ella relacionadas más directamente; lo hace de modo sibilino, pero siempre se la ve.   Se nota que ha leído sobre religión, pero que no lo ha asimilado: al usar citas bíblicas o frases de santos, no sabe aplicarlas, con lo que consigue desprestigiarse a sí misma. Señora o señorita, para desbaratar al contrario recurriendo a la ironía, no sólo hay que ser listos, sino también veraces: cuando con ironía se va contra la verdad, lo que se logra es ponerse en evidencia y en ridículo.   Yo no sé de dónde viene la inquina mal disimulada que tiene usted contra la Iglesia, el Papa y los sacerdotes; tal vez haya tenido alguna experiencia amarga que no ha sabido contextualizar y eso la ha traumatizado, generalizando después. Mire usted, la tragedia de Valencia mueve a las personas de bien a la compasión; por ello, me cuesta entender que a usted le haya dado pie para hacer chistes.   ¡Cómo puede decir que el conductor “ahora estaría quizá muy preocupado por los cambios de servicios que dicha inminente visita papal necesariamente implicaba en su vida”, etc.! Ni siquiera habían llegado los peregrinos, y usted hasta los incluye. La inquina y el resentimiento ciegan la mente y no son sanas ni beneficiosas para quien padece ese mal. Personalmente, quisiera que fuera usted una persona feliz, por lo que le recomiendo que cambie de actitud.