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Política

Análisis ECD: Críticos y expertos comparan las políticas de Comunicación de PP y PSOE, estrategias de persuasión en las antípodas

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El debate sobre el Estatuto catalán ha dejado entrever, una vez más, las diferentes estrategias comunicativas que vienen utilizando el PSOE y el PP desde hace años. El Confidencial Digital recoge el análisis y las valoraciones realizadas por un grupo de expertos sobre esta materia.

El debate sobre el Estatuto catalán ha dejado entrever, una vez más, las diferentes estrategias comunicativas que vienen utilizando el PSOE y el PP desde hace años. El Confidencial Digital recoge el análisis y las valoraciones realizadas por un grupo de expertos sobre esta materia. Alfredo Pérez Rubalcabalanzó la semana pasada un significativo mensaje al Partido Popular desde la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados con motivo del debate sobre la admisión a trámite del “Estatut”. Sus palabras fueron las siguientes: “Ustedes han estado siempre detrás de todo... en todas las cosas ustedes al final han venido a nuestras posiciones y no fueron capaces, porque no pueden, de cambiar ni el divorcio, ni el aborto, ni el derecho a la educación. No fueron capaces. ¿Saben ustedes por qué? Porque la sociedad lo reclama y ustedes no pueden ir contra la gente. Igual que les digo que ustedes no modificarán la ley que establece el matrimonio entre personas homosexuales. No lo harán. No podrán. Y no modificarán este Estatuto que aprobaremos. Es más, dentro de 20 años nos encontraremos con ustedes defendiendo a capa y espada que no hagamos ninguna modificación más porque van siempre ustedes detrás de todo”. Algunos analistas en políticas de Comunicación consideran que estas palabras del portavoz del Grupo Parlamentario Socialista esconde una clave de interpretación muy valiosa para entender las diferentes estrategias empleadas desde hace años por los dos partidos mayoritarios de la Cámara. Según comentan estos expertos a El Confidencial Digital, los socialistas han sabido manejar minuciosamente los tiempos, los contenidos de los medios de comunicación y la conformación de líderes de opinión afines, que han logrado que sus mensajes convenzan a la opinión pública de la conveniencia de las propuestas políticas que el PSOE ha querido llevar a cabo. “Esto está muy en consonancia —explica un analista- con la ideología ‘intervensionista’ que subyace en los partidos de tradición socialista”. Frente a esta actitud, se sitúa el opuesto planteamiento del “laissez faire, laissez passer”, expresión acuñada en la Francia del siglo XVIII y fórmula mediante la cual algunos políticos comprimían su ideario sobre una sociedad de mercado sin obstáculos. En la sede del Partido Popular, en la calle Génova de Madrid, se hace hincapié en que su política de comunicación está marcada por este talante liberal, muy alejado del intervencionismo del que da muestras —dicen- el partido en el Gobierno. Los analistas consultados destacan el excelente trabajo del Partido Socialista en este campo y rebaten que el modo de actuar que se ha impuesto en el PP sea la mejor forma de hacer frente a la “ofensiva” socialista. “Una de las principales prioridades de los partidos —subrayan- debe ser convencer a la opinión pública de la oportunidad y ‘bondad’ de las iniciativas políticas y valores que uno desea defender en cada momento”. A continuación se recogen sumariamente los principales puntos de divergencia entre PP y PSOE en cuanto a sus políticas de comunicación, según los datos aportados por un grupo de profesionales del sector: --La izquierda política suele jugar con ventaja pues, antes de lanzar una propuesta, convence a la población de su excelencia, manejando los medios de una manera prodigiosa, transformando en algunos casos el sentido común de la gente. Conoce los tiempos y los marca, dentro y fuera del poder. La derecha, en cambio, no parece preocupada por estos temas; en gran parte por desconocimiento y en otra, por falta de apoyo en el sector mediático; no por falta de empresas afines sino por profesionales generalmente en sus antípodas. Ejemplo. La ley de matrimonios homosexuales. Llegó a las Cortes en 2005, pero previamente, desde algunas series de ficción de más éxito —principales “conformadoras” del sentido común de la sociedad- se habían lanzado infinidad de mensajes sobre la “normalidad” de este fenómeno. Conocida es la amistad de destacados dirigentes del Partido Socialista con empresarios del mundo de la producción audiovisual, como José Miguel Contreras, consejero delegado de Globomedia, factoría que produce un alto porcentaje de las principales series de este país. Otros analistas explican sin embargo que el PSOE suele dar más importancia a cómo se transmite el mensaje, mientras que el PP se opta más por cuidar el contenido del mensaje. No obstante, Génova está trabajando más ahora en la puesta en escena de sus propuestas: escenarios de mítines políticos, colores corporativos, vestimenta… Se afirma incluso que el PSOE en algunas ocasiones parece haber copiado detalles que posteriormente han utilizado en sus comparecencias públicas. --La izquierda diseña su política de comunicación a largo plazo. Siembra sus propuestas desde la oposición y cuando llega al poder las aplica sin apenas oposición. El Partido Popular juega así con desventaja, encuentra dificultad en hacer llegar a la sociedad sus alternativas porque el PSOE ya ha cubierto ese terreno; va por detrás y a remolque del adversario. Un ejemplo. La guerra de Irak. “El PSOE consiguió desde la oposición ridiculizar continuamente cualquier postura que el PP adoptaba al respecto, principalmente a través de programas de radio y televisión”, señala un analista. Movilizó a la ciudadanía con manifestaciones, pero previamente había preparado el caldo de cultivo idóneo: “El Guiñol del Plus” en la Cadena SER y Canal Plus; el Gran Wyoming, en “Caiga quien caiga”; los monólogos de “El Club de la Comedia” o con las tertulias de Manel Fuentes en la “Noche de Fuentes”. -- El PP no controla la ideología de las propuestas culturales que llegan a los ciudadanos —afirman los analistas- y cede ese espacio a la izquierda. Cuando estuvieron en el poder, sólo se preocuparon de dominar algunas empresas de comunicación (no sus contenidos), sociedades que no le aportaban nada en la conformación de la opinión pública en el sentido que ellos necesitaban. “No existen productores de teatro afines al PP —explica un especialista en estrategias de comunicación- . Sin embargo, este viernes la compañía de teatro Animalario obtenía el Premio Nacional de Teatro 2005 que ha concedido el Ministerio de Cultura que dirige Carmen Calvo. Casualmente, este grupo estrenó en febrero de 2003 el montaje ‘Alejandro y Ana: todo lo que España no pudo ver del banquete de boda de la hija del presidente’, una parodia contra José María Aznar y su familia”. Según esta tesis, el PSOE suele transmitir sus mensajes desde varios medios, en perfecta sincronización y marcando unos “timings de difusión ideológica” muy calculados: “desde una columna en El País hasta una frase en boca de una graciosa niña de ‘Los Serrano’, se oye un mismo eco”. Algún analista, discrepa sobre este punto. “No es tan fácil organizar así las cosas. Esto responde más bien al perfil de la sociedad, que suele repetir los modos de comportamiento que están en alza. Los políticos no pueden estar en todos estos frentes tan diversos. No vivimos en un super ‘Gran Hermano’ con Zapatero dirigiéndolo todo desde detrás”, rebate un experto. --Hay quien descubre, por último, una especial habilidad en el PSOE para la conformación de líderes de opinión, afines ideológicamente a la izquierda, que lanzarán posteriormente sus consignas desde diversos ámbitos de la vida pública. Se incluyen en esta categoría a personajes como Suso del Toro, El Gran Wyoming, Fernando Delgado, Javier Sardá, Pilar y Javier Bardem, María Teresa Campos, Gemma Nierga, Boris Izaguirre, Manel Fuentes o Javier Gurruchaga. Profesionales del mundo de la comunicación se muestran, sin embargo, escépticos sobre una estrategia dirigida a “construir” personajes públicos con esta finalidad. Otros expertos admiten que algo así pueda estar sucediendo pero se muestran contrarios a este proceso de “construcción artificial de figuras”. Se opta más bien por estrategias de influencia que no cercenen la independencia.