Lunes 05/12/2016. Actualizado 10:28h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

Política

Los secretos del libro de Javier Valenzuela sobre Zapatero y los entresijos de la secretaría de Estado de Comunicación en Moncloa

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

El libro de Javier Valenzuela, que fue director general de Internacional en la Secretaría de Estado de Comunicación y que ha vuelto de nuevo a su procedencia, el diario El País, no ha sorprendido demasiado en los entornos de La Moncloa, aunque tampoco ha sentado nada bien.

Según informaciones recogidas por El Confidencial  Digital, en el Ministerio de Presidencia todo el mundo le conocía y estaban al tanto de sus excentricidades. Incluido el hecho de que nunca se llevó bien con el resto de personas de ese departamento, es decir, ni con Julián Lacalle, director general de Nacional, ni con Angélica Rubio, directora de Coordinación Informativa.

Valenzuela presumía de hablar directamente con Zapatero y de decirle lo que pensaba a la cara. Nunca estuvo muy bien visto en La Moncloa, pero su buena relación con Miguel Ángel Barroso hacía que la gente se lo tragase.

Siendo todavía director general, invitó a cenar a un grupo de periodistas políticos, habituales de la información de Presidencia del Gobierno. Y allí sorprendió a todos por el tono que empleó al referirse a Zapatero. No habló mal de él, pero tampoco bien.

Afirmó que el presidente era un tío “sobrado”, con la suerte de cara, al que siempre le han salido bien las cosas desde que estaba en la Universidad, y que por eso tomaba decisiones que luego podían provocar problemas.

Narró también que el día en que se produjo el cese del ministro de Defensa, es decir, su primera “crisis de Gobierno”, le llamó nada más marcharse José Bono. Cuando entró, ZP se estaba riendo, y le dijo: “¿Te das cuenta, Javier? Le tengo en mi mano. Si quiere volver a la vida política, tiene que pasar por mí”.

Y Valenzuela lo decía para explicar que Zapatero es realmente “malo”, y que tras esa imagen de talante y tranquilidad se esconde un político con dosis de maldad.