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Política

Miguel Sanz puso en aprietos a Rajoy sugiriéndole que se abstuviera en la investidura de Zapatero en lugar de votar en contra

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Miguel Sanz demostró que sigue teniendo criterio propio y que no siempre coincide con el de Mariano Rajoy, durante un almuerzo informativo que mantuvo ayer en Madrid. Por ejemplo sobre qué votar en la investidura de Zapatero.

El presidente navarro se vio arropado por la cúpula del Partido Popular, con asistencia de Fraga, Rajoy, Esperanza Aguirre, Soraya Sáenz de Santamaría, Pío García Escudero, Manuel Cobo, Elvira Rodríguez, Jorge Fernández, etc. Además de la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, el eurodiputado Javier Pomés, y de unos cuantos destacados periodistas navarros afincados en Madrid.

Hubo también algunos asistentes menos previsibles, como los casos de los socialistas Nicolás Redondo y Javier Moscoso, así como la presencia discreta de Jorge Dezcallar, el que fuera director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y luego embajador en el Vaticano, ahora en Repsol y trabajando en su comité de estrategia internacional.

Por cierto que Rajoy y Aguirre fueron ubicados juntos en la mesa, y en varios momentos intercambiaron comentarios en voz baja. Cuando el moderador aludió a que la presidenta madrileña había apuntado la posibilidad de presentarse como candidata en el congreso del PP de junio, ella hizo ostensibles gestos de extrañeza y de discrepancia con esa afirmación. A la salida insistió en que “por el momento” no tiene tal intención.

Miguel Sanz se declaró a favor de una política de consenso y de pactos, y fue entonces cuando reclamó a Mariano Rajoy un “gesto positivo” durante el Pleno de investidura, sugiriendo así la abstención. Explicó que se trataba de una opinión suya, ya expresada con anterioridad al líder del PP, y dejó claro que, si la decisión final era el voto en contra (como así ocurrió), los dos diputados de UPN mantendrían la disciplina de voto.

El presidente foral reveló que el secretario de los socialistas navarros, el fallecido Carlos Chivite (del que se confesó amigo) se negó a participar en la Mesa de Partidos que se creó en el País Vasco durante las negociaciones del PSE con ETA, y que por eso nadie de Navarra asistió (“aunque –añadió Sanz- otros socialistas navarros sí estaban dispuestos”).

Sobre la posibilidad de arbitrar en el País Vasco y en Cataluña una opción semejante a lo que es UPN en Navarra, como una solución para que el PP crezca en esas comunidades, se mostró pesimista. Y afirmó que los populares en Cataluña deben desarrollar otra política que no sea sólo la defensa del castellano, por ejemplo formulando propuestas económicas para esa autonomía.