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Política

Perfiles ECD: José María Lassalle, el nuevo ideólogo de cámara de Mariano Rajoy en el Partido Popular

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Sin precipitación y sin descanso, y sin miedo a la polémica, José María Lassalle se perfila como hombre de confianza de Rajoy y nuevo ideólogo del Partido Popular. Analizamos aquí su trayectoria.

Sin precipitación y sin descanso, y sin miedo a la polémica, José María Lassalle se perfila como hombre de confianza de Rajoy y nuevo ideólogo del Partido Popular. Analizamos aquí su trayectoria. José María Lassalle Ruiz no llega a los cuarenta años y este verano fue noticia por su matrimonio con la joven diputada del PSC Meritxell Batet. La atención de los medios —algunos no estrictamente políticos- festejó la novedad de la unión entre personas ideológicamente tan apartadas como un santanderino liberal que vive y trabaja en Madrid y una socialista según la ortodoxia catalana. Como dato frívolo, puede aducirse que, según una encuesta parlamentaria de la revista Tiempo, ambos figuraban en el podio de diputados y diputadas más guapos del hemiciclo. En el ránking, efectuado cuando Lassalle no lucía la barba postvacacional que ha mostrado en la rentrée política, el cántabro figuraba tercero en belleza masculina, sólo por detrás del popular canario Pablo Matos y del portavoz republicano Puigcercós. En cuanto a Meritxell Batet, los diputados concluyeron que era la segunda mujer más estimable para una relación duradera, por detrás, en su caso, de la también socialista Carmen Montón. Más allá de esto, ambos comparten el perfil profesional de jóvenes doctores en Derecho y profesores de Universidad. Mientras que Batet es profesora asociada de Derecho Constitucional en la Pompeu Fabra, Lassalle enseña Sistemas Políticos Comparados en la Universidad San Pablo CEU y se encargó de impartir Filosofía del Derecho en la Universidad de Cantabria y en la Carlos III de Madrid. La actividad de Lassalle ha conocido derivas distintas de la docencia. Hombre cercano a Miguel Ángel Cortés, dirigió en los últimos tiempos de Aznar la Fundación Carolina que el mismo Cortés había ideado; fue también Coordinador Científico del Centro de Estudios Hispánicos durante un año y, actualmente, es Diputado a Cortes por Cantabria. En su labor parlamentaria, Lassalle trabaja en la Comisión de Cultura, en la de Educación y Ciencia y en la de Cooperación Internacional. Otra vinculación académica en su currículo es la subdirección del Colegio Mayor Isabel de España en la Complutense, durante el curso 2002-2003. Al margen de este recorrido profesoral, administrativo y político, Lassalle ha ido adquiriendo relevancia en el Partido Popular y en la Fundación FAES. En el Comité Ejecutivo del PP cántabro, Lassalle figura como secretario de Estudios y Programas y, en la última remodelación de la Ejecutiva Nacional del PP, efectuada por Rajoy, Lassalle pasó a ser uno de sus más jóvenes integrantes, también en condición de secretario de Estudios. En FAES, Lassalle está integrado por ser miembro del Consejo Asesor del Instituto Cánovas del Castillo, fundación que a su vez fue subsumida por FAES al crearse esta. A finales de este último mes de setiembre, Lassalle antecedió a Aznar y a Rajoy en el uso de la palabra durante la presentación de un libro sobre Raymond Aron que acaba de editar FAES, y donde el propio Lassalle ha coordinado los trabajos de doce intelectuales liberales, algunos de tanto prestigio como los franceses Jean-François Revel y Nicolas Baverez. Su discurso en tan concurrida circunstancia vino a convertirse en el núcleo intelectual de teoría política pura del acto, ante intervenciones con mayor voluntad de inmediatez y efecto mediático como fueron, en buena lógica, las de Aznar y Rajoy. Con su ortodoxia liberal genuina, más volcada tal vez en la tradición europea que en la norteamericana, Lassalle no evitó referirse a cuestiones difíciles en la definición ideológica de los populares. Fueron referencias muy sutiles, que a muchos pasaron inadvertidas pero que tienen su carga significativa: Lassalle abogó por un “liberalismo lato”, también en “materia de costumbres”, alejado de ciertas concepciones de la “tradición”. Citas tan medidas no impiden su encuadre en pronunciamientos anteriores más polémicos: recuérdese, por ejemplo, su insistencia meses atrás en el concepto de “laicismo liberal”. Mayor relevancia tuvo su posicionamiento a favor de los matrimonios homosexuales, junto a María Pía Sánchez y la tradicionalmente “rebelde” Celia Villalobos. La misma postura han mantenido, en distintas circunstancias, el propio jefe de gabinete de Rajoy, Francisco Villar, y el joven diputado de la Asamblea de Madrid Juan Soler. La discrepancia de Lassalle en este asunto tuvo repercusión, entre otros motivos, porque él se encarga de la redacción de muchos de los discursos de Rajoy. Partidario de la libertad de voto en la cuestión de los matrimonios entre homosexuales, las crónicas oficiosas le retratan diciendo que “ya estaba harto de injerencias de la Iglesia en el partido”, que “los diputados católicos no nos impongan sus principios morales a los demás”, y que él tenía “conciencia laica y alma laica”. Según estas mismas crónicas oficiosas, Lassalle también se ha mostrado partidario de la adopción de niños por parte de parejas homosexuales. Todo este tema, finalmente, se resolvió con una multa por saltarse la disciplina de grupo en la primera votación del proyecto de ley. En consecuencia, cuando Lassalle habla de un “liberalismo lato” que afecte también a las costumbres, quienes integran el núcleo del PP saben hacerse rápidamente una composición de lugar. Cercano al mismo tiempo de Aznar y de Rajoy, Lassalle parece moverse con soltura y goza de amistades en los vasos comunicantes que unen la fundación FAES con el PP. Además de los mencionados Soler y Villar, en ese cruce se mueven el también aludido Miguel Ángel Cortés, Jorge Moragas, Lucía Fígar, Soraya Sáenz de Santamaría y algunas personas más. Otros contactos estrechos que se le han atribuido pasan por el asesor de Aznar Rafael Bardají —colaborador habitual en prensa escrita- y por Gabriel Elorriaga. Buena parte de los nombres referidos se van constituyendo de modo natural en un relevo tanto generacional como ideológico en el seno del Partido. Las voces más críticas arguyen que, con concepciones como las expuestas, el Partido Popular podría dejar de ser un cauce para la opinión ciudadana de corte más conservador, que paulatinamente iría quedando sin representación. En todo caso, fuentes cercanas comentan que, de todo el grupo de nuevos valores del PP, Lassalle puede ser una opción ganadora por haber acumulado experiencia de gestión, por la valía de sus presuntos contactos y, ante todo, por un perfil de ideólogo que, hoy por hoy, cuenta con poca competencia dentro del partido. Precisamente esta condición de ideólogo puro, según cuentan a El Confidencial Digital, puede actuar en su contra ante personalidades de temperamento menos intelectual y más político. Crecientemente popular por sus apariciones meses atrás en el programa “59 segundos” y por sus habituales colaboraciones en el diario ABC —también en su suplemento cultural-, Lassalle ha vuelto a generar polémica en días pasados a raíz de una “tercera” aparecida en el rotativo madrileño en que ponía a China como modelo para Europa. No tardó en contestar a este artículo otro liberal, igualmente ortodoxo pero más tradicional, como Alberto Recarte, desde las páginas de Libertad Digital, periódico que, en su día, dedicó a Lassalle esta definición: “polluelo académico dizque liberal, pero sobre todo moderado”. En todo caso, al hacerse eco del ascenso de Lassalle, intelectuales de corte liberal-conservador han manifestado su sorpresa porque, según ellos, parece que antes de su llegada no había quien fijara un lenguaje político en el PP. Incluso si se cumplen todas las suposiciones que atribuyen a Lassalle la condición de nuevo ideólogo de Rajoy y del Partido Popular, todavía habrían de vencerse las lógicas resistencias hasta que la generación del cántabro pase a la primera fila, no sólo ante su partido sino ante toda la opinión pública. En este contexto, será el propio Lassalle quien tenga que dejar ver sus ambiciones, si acaso las tiene. De momento, muchos en el PP señalan su influencia creciente hasta darle el papel de guía de los nuevos perfiles ideológicos del partido de la derecha española.

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