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Religión

Un arzobispo de la Curia reconoce ante empresarios y publicistas haber renunciado a dos trabajos por motivos éticos

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John P. Foley, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, reconoció este miércoles ante los promotores de diversas escuelas de negocios haber abandonado en su juventud dos trabajos por motivos éticos.

John P. Foley, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, reconoció este miércoles ante los promotores de diversas escuelas de negocios haber abandonado en su juventud dos trabajos por motivos éticos.

La declaración se produjo durante un encuentro con los miembros de la Asociación Internacional de Escuelas de Negocios Jesuitas. El presidente del consejo habló de la dificultad de las personas que trabajan en los sectores de la publicidad y los negocios a la hora de tomar decisiones que pueden repercutir negativamente en ellos, en sus familias, en los que han invertido dinero en la empresa y en los trabajadores.

En ese contexto, describió sus dos experiencias laborales para dejar claro que él mismo había vivido “dilemas éticos y desafíos empresariales”. “He pensado muchas veces –añadió Foley- en los terribles dilemas que tienen que afrontar las personas casadas y con hijos en un mercado de trabajo reducido cuando les exigen que se comporten de forma incorrecta o por lo menos de modo éticamente discutible y tienen miedo de cuestionar esta decisión, o de protestar y no pueden dejar el trabajo porque no sabrían cómo dar de comer a su familia”.

Tras recordar el documento de su dicasterio publicado hace unos años, “Ética en la publicidad”, afirmó que "entre los beneficios económicos de la publicidad está el de la competitividad honesta y éticamente responsable, que ayude al crecimiento económico, a la posibilidad de elección y al auténtico desarrollo humano. La publicidad contribuye a ampliar el conocimiento, a bajar los precios y, normalmente, a crear empleo". También se usa para "promover actividades moralmente saludables -por ejemplo conducir con prudencia- y ha sido empleada con eficacia para fines religiosos".

A pesar de todo, continuó el arzobispo, existe un peligro cuando lleva a la gente a creer que "tener es más importante que ser". Foley pidió a los publicistas que respetaran tres principios: “Ser es mejor que tener”; “Toda persona debe ser tratada con respeto” y “Trabajar por el bien común”.

Al final de su discurso, el presidente del dicasterio indicó que "una de las preocupaciones crecientes en las sociedades democráticas es el aspecto ético de las campañas políticas", con las que se puede o informar "sobre los candidatos y los temas de interés" u "obstaculizar el proceso democrático" cuando los costes de la publicidad "atraen únicamente a candidatos o grupos ricos" o si la búsqueda de fondos compromete los principios y la integridad de los candidatos. (16-07-2004)