Nuevo radar español que detecta stealth y drones cambia el juego
El Ejército del Aire y del Espacio acaba de incorporar un radar que “ve” lo que antes quedaba oculto. No es solo una cuestión de tecnología: su llegada marca un antes y un después en la vigilancia del cielo español.
Este sistema, fabricado en Madrid, se ha integrado hace apenas días en la red nacional de defensa aérea. Un movimiento estratégico que, según mandos del Ejército del Aire, eleva la capacidad de detección frente a amenazas stealth y enjambres de drones.
El Ejército del Aire y del Espacio acaba de incorporar un radar que “ve” lo que antes quedaba oculto. No es solo una cuestión de tecnología: su llegada marca un antes y un después en la vigilancia del cielo español.
Este sistema, fabricado en Madrid, se ha integrado hace apenas días en la red nacional de defensa aérea. Un movimiento estratégico que, según mandos del Ejército del Aire, eleva la capacidad de detección frente a amenazas stealth y enjambres de drones.
El pasado 25 de junio de 2025 quedó certificado el despliegue operativo del nuevo radar Lanza‑T del Ejército del Aire y del Espacio. La instalación tuvo lugar en la estación de Constantina (Sevilla), bajo control del GRUMOCA. Desde allí, el sistema ya está enlazado a la red del SIMCA, que articula la defensa aérea española.
Este radar, desarrollado por Indra, representa la evolución más avanzada de la familia LANZA, nacida en los años noventa. Según fuentes de la compañía, incorpora una antena de tecnología AESA que supone un salto cualitativo frente a modelos anteriores, tanto en tiempo de exploración como en precisión tridimensional.
Detectar lo que antes era invisible
El Lanza‑T opera en banda L, con un alcance máximo de 400 km para blancos convencionales, pero optimizado para rastrear aeronaves con firmas radar reducidas —los conocidos stealth— y microdrones de escasa sección. Esto es clave ante el auge de amenazas hipersónicas y enjambres que saturan defensas clásicas.
Datos técnicos diferenciales
- Alcance efectivo: hasta 400 km en modo vigilancia general.
- Altitud: seguimiento superior a 30 km.
- Frente a stealth: +35 % de probabilidad de detección sobre el LANZA previo.
- C-RAM: preparado para detección temprana de proyectiles.
- MTBF: supera 2 500 h antes de fallo, menos mantenimiento correctivo.
De hecho, mandos del Ejército subrayan que en simulacros recientes el radar logró seguir blancos del tamaño de un UAV táctico más allá de los 120 km. Algo impensable hace solo una década.
Una pieza clave para la OTAN
Este despliegue forma parte del plan de modernización del escudo aéreo español, dotado con 120 millones de euros hasta 2027. El objetivo: reforzar la protección ante misiles balísticos y amenazas no convencionales. Así, Constantina se suma a Torrejón y al futuro nodo gallego, cerrando un “tridente” que blinda el cielo peninsular.
El radar se integra directamente en la estructura ACCS de la OTAN, aportando datos en tiempo real. Según oficiales aliados, convierte a España en pilar del flanco sur europeo para el rastreo de blancos avanzados.
Motor industrial y de exportación
La industria nacional, con Indra al frente, no solo fabrica el sistema, sino que lidera su I+D+i. El radar cuenta con un nivel de nacionalización superior al 90 %, lo que allana exportaciones a socios OTAN y países OTAR, donde su homologación previa ofrece ventaja.
- Fabricación: Madrid (Torrejón de Ardoz).
- Soporte: Sevilla y León.
- Mercados futuros: Europa del Este, Norte de África y Asia-Pacífico.
Una saga que empezó en los 90
El Lanza‑T hereda el diseño del LANZA 3D creado por Indra en los noventa para relevar a los viejos AN/TPS-43. Desde entonces, se han desplegado más de 50 unidades en versiones fija, semimóvil y táctica, tanto en España como en el exterior.
Su rasgo diferencial es la modularidad: permite sustituir bloques TRM sin renovar el radar completo, lo que alarga la vida útil y reduce costes logísticos.
Lo que viene en 2026
El Ejército prevé certificar en el primer trimestre de 2026 la integración total con los CRC y con los nuevos sistemas anti-dron de alta energía que se ensayan en León.
Mientras, el GRUMOCA ya ejecuta ejercicios intensivos con simulaciones de ataques múltiples. “El ruido de fondo que antes confundía ahora se filtra casi por completo”, comentan técnicos, aludiendo al procesado digital del radar.