Se presenta a las pruebas de las fuerzas especiales del Ejército y este fue el veredicto: “Puedes ser mi jefe”

Magnus Midtbø frente al reto militar más duro en España

En plena era de los retos virales, cada vez son más los atletas y creadores de contenido que se lanzan a superar desafíos extremos. Pero pocos tienen el valor de medirse con los estándares reales de los cuerpos de élite. Es lo que hizo Magnus Midtbo, exescalador profesional e influencer noruego, al enfrentarse al proceso de selección de la unidad de operaciones especiales del Ejército español. El resultado fue sorprendente.

  1. Un reto con sabor a realidad
  2. Abdominales: una primera toma de contacto
  3. Flexiones: cuando la técnica lo es todo
  4. Dominadas y velocidad: rozando la élite
  5. Orientación y resistencia: cuerpo y mente a prueba
  6. La evaluación final: ¿estuvo a la altura?
  7. El veredicto simbólico: “Puedes ser mi jefe”
  8. ¿Se puede entrar en las fuerzas especiales del Ejército con ese resultado?

Un reto con sabor a realidad

Lo que comenzó como un experimento social con fines divulgativos terminó siendo un test de resistencia y superación personal. Magnus viajó a España decidido a experimentar de primera mano lo que supone intentar ingresar en una de las unidades más exigentes del Ejército.

Las pruebas, organizadas por instructores militares reales, buscaban poner al límite su físico y su mente. Nada de simulaciones: todo era tan auténtico como lo que viven los aspirantes reales.

Abdominales: una primera toma de contacto

La primera prueba fue una de las más conocidas dentro del ámbito militar: abdominales en dos minutos. Las normas eran claras: en el momento que uno descansa, el ejercicio se da por terminado. El récord estaba en 115 repeticiones. Magnus logró 100, demostrando una gran capacidad física.

El instructor, visiblemente impresionado, no dudó en valorar el esfuerzo con un 7,5 sobre 10. Era un buen comienzo, aunque aún quedaba un largo camino por recorrer.

Flexiones: cuando la técnica lo es todo

Después vinieron las flexiones de brazos. Aquí, el nivel de exigencia técnica era mucho más alto. A pesar de completar 48 repeticiones, el noruego obtuvo solo un 2 sobre 10. La razón fue clara: la ejecución no fue la ideal. “Esta prueba es realmente difícil”, reconoció Magnus, visiblemente agotado.

Este revés no le desanimó. Al contrario, le sirvió como impulso para encarar el resto de las pruebas con más determinación.

Dominadas y velocidad: rozando la élite

En la tercera prueba, las dominadas, Magnus brilló. El récord estaba en 31 repeticiones y él logró 30. La puntuación fue un contundente 9,5 sobre 10. Una marca digna de un atleta de élite.

Le siguió la carrera de 100 metros lisos. El mínimo para aprobar eran 13 segundos, mientras que el récord se sitúa en 10,2. Magnus paró el cronómetro en 12,45 segundos, logrando un aprobado justo: 3,75 sobre 10. Aunque no era su especialidad, volvió a quedar claro que estaba por encima del promedio.

Orientación y resistencia: cuerpo y mente a prueba

El siguiente desafío fue mental: una prueba de orientación en un túnel estrecho, oscuro y claustrofóbico. No había límite de tiempo, pero sí una meta clara: salir. Magnus lo consiguió en un minuto. “He tenido suerte eligiendo el camino correcto”, bromeó, demostrando también su templanza bajo presión.

La última prueba fue una de las más temidas: una carrera de 3 kilómetros cargando una mochila de 20 kilos en un terreno con desniveles. Aquí, el noruego se superó a sí mismo: completó el recorrido en 15 minutos y 40 segundos. El instructor, visiblemente impresionado, le otorgó un 10 sobre 10. “Es la prueba más dura”, había advertido.

La evaluación final: ¿estuvo a la altura?

Una vez finalizadas todas las pruebas, llegó el momento de conocer el resultado global. La puntuación media fue de 6,5 sobre 10. Aunque esta cifra puede parecer baja a primera vista, el instructor dejó claro su verdadero valor: “Recuerda que estás compitiendo contra los mejores tiempos de los mejores en cada test”.

La mayoría de aspirantes no consigue siquiera completar todas las pruebas. Que Magnus lo lograra, y además con esa puntuación, fue un hito que no pasó desapercibido para los profesionales del Ejército.

El veredicto simbólico: “Puedes ser mi jefe”

El instructor, como colofón, quiso rendir homenaje al esfuerzo del influencer de una forma especial. Le entregó un parche simbólico con el rango de coronel, acorde con su puntuación. “Mi plan era galardonarte con un rango militar dependiendo de tu actuación y un 6,5 es coronel”, le explicó.

Y entonces llegó la frase que resumió toda la experiencia. Entre risas, y con sincera admiración, el militar pronunció las palabras que se hicieron virales en redes: “Ahora soy tu inferior, puedes ser mi jefe”. Una declaración que no solo arrancó una sonrisa, sino que sirvió para destacar lo que había conseguido alguien ajeno al entorno militar.

¿Se puede entrar en las fuerzas especiales del Ejército con ese resultado?

La respuesta es no. Un 6,5 sobre 10 no es suficiente para ingresar en las fuerzas especiales del Ejército español, donde se exige un rendimiento casi perfecto en todas las pruebas. No obstante, lo conseguido por Magnus Midtbo está al alcance de muy pocos, y su rendimiento se sitúa por encima del de la mayoría de los civiles e incluso de algunos militares en activo.

El experimento, más allá del entretenimiento, ha servido para mostrar el extraordinario nivel de exigencia que requiere formar parte de los cuerpos de élite. Y también para rendir tributo a quienes, día tras día, lo dan todo para protegernos desde el más alto nivel de preparación.