Más del 60 % en España recurre a esta táctica para llenar la despensa cada mes
Este fenómeno, que afecta al consumo diario, también impacta en decisiones relacionadas con el ocio, la ropa o las vacaciones. Pero, ¿qué porcentaje exacto de la población se ve forzado a tomar estas decisiones y qué grupos sociales son los más afectados?
Una tendencia en aumento por la presión de los precios
La tasa de ahorro de los hogares en España se ha reducido notablemente, pasando del 6,4 % en el primer trimestre de 2024 al 4,8 % en el mismo periodo de este año. Esta caída, sumada al incremento del 5,9 % en los precios de alimentos frescos, ha obligado a muchas familias a buscar alternativas para sobrevivir financieramente.
El dato clave: más del 60 % cambia su forma de comprar
Según la encuesta incluida en el informe Vivir la Desigualdad 2025 de Oxfam Intermón, el 60,1 % de los españoles reconoce comprar productos en oferta, elegir marcas blancas o acudir a supermercados low cost como estrategia para afrontar el final de mes.
Impacto por género
Las mujeres son el colectivo más afectado: un 66,5 % afirma haber adoptado estos métodos frente al 55,5 % de los hombres. El 62,3 % de ellas también reduce gastos en ocio y cultura, frente al 54,2 % de los hombres.
Diferencias según nivel socioeconómico
Entre quienes tienen menor nivel económico, el 68,7 % recurre a ofertas y marcas económicas. En contraste, en los niveles más altos apenas llega al 54,9 %.
Otras áreas donde se aplican recortes
- Ocio y cultura: el 58,3 % ha dejado de salir a restaurantes, cines o teatros.
- Ropa y calzado: el 56 % ha limitado sus compras.
- Vacaciones: un 43,6 % no puede permitirse ni una semana de descanso al año.
- Imprevistos: el 40,1 % no tiene ahorros para afrontar gastos inesperados de 600 €.
Grupos más vulnerables: jóvenes y personas racializadas
El 50,2 % de los jóvenes entre 25 y 34 años ha tenido que reducir el consumo de carne, pescado y verduras frescas. Entre las personas racializadas, esta situación afecta al 49 %, frente al 36,7 % en el resto de la población.
Consecuencias para el mercado y la política
Estos cambios de consumo representan una amenaza para la fidelidad de marca y fuerzan a los supermercados a competir en precios más agresivamente. Desde el punto de vista político, revelan que la inflación sigue teniendo efectos reales, aunque las cifras oficiales digan lo contrario.
Se abre así un debate sobre la necesidad de políticas que fortalezcan el poder adquisitivo de las familias y ofrezcan protección frente a imprevistos económicos.
Recomendaciones para consumidores en situación de ajuste
- Planificar la compra semanalmente y priorizar productos frescos en promoción.
- Comparar precios entre cadenas y aprovechar marcas blancas.
- Evitar gastos impulsivos en ocio o suscripciones innecesarias.
- Generar un pequeño fondo de ahorro mensual, por mínimo que sea.
- Consultar programas de apoyo social o asesoramiento económico gratuito.
Una señal de alarma estructural
La dependencia creciente de ofertas, descuentos y marcas baratas no es solo una estrategia coyuntural. Es el reflejo de un desequilibrio estructural entre el coste de vida y los ingresos reales de buena parte de la población.
Si esta tendencia se consolida, no solo afectará a los modelos de consumo, sino también al bienestar, la movilidad social y la cohesión económica del país. Las cifras lo dicen todo: más del 60 % ya ha tenido que cambiar su forma de comprar para poder seguir adelante.