Dinero

El Santander cerrará en dos meses el ERE de 3.000 empleados por el Popular

La estrategia pasa por evitar a toda costa el caso de CaixaBank con una reestructuración de personal que se prolonga desde finales del año pasado

Sede del Banco Popular.
photo_cameraSede del Banco Popular.

El Santander tiene prisa por cerrar el ERE del Popular. El banco que preside Ana Botín se ha propuesto acelerar la negociación con los sindicatos para concluir el ajuste de sucursales y empleados antes de finales del mes de junio para evitar un proceso que se alargue en exceso en el tiempo, que extienda la incertidumbre entre la plantilla.

Por el momento, el banco ha convocado a los sindicatos el próximo lunes a mediodía para una primera reunión sobre el ERE, que afectará a unos 3.000 empleados, por la integración del Popular.

En esta ronda inicial de diálogo con los representantes de los trabajadores, la dirección del Santander expondrá sus planes de reordenación, pero no tiene previsto facilitar fechas, territorios o parámetros específicos bajo los que se van a efectuar los despidos.

Cerrar el ERE del Popular antes de julio

En cualquier caso, la consigna es clara. Según ha podido saber Confidencial Digital por fuentes conocedoras de los planes de la entidad, el Banco Santander ha trasladado a los sindicatos que quiere cerrar el ERE antes de que concluya el primer semestre del año.

Es la fecha que ha establecido, ya que considera que es un “plazo razonable” para alcanzar un acuerdo. Un “periodo acotado en el tiempo”, que trata de evitar la incertidumbre que, en cambio, considera que sí se ha instalado entre la plantilla de CaixaBank, con unas negociaciones para ejecutar el ERE que se prolongan desde enero.

Un proceso de cinco meses en CaixaBank

La entidad que preside Jordi Gual ha venido desplegando una estrategia distinta que permitiera, a su juicio, negociar un ERE sin sobresaltos. Decidió no establecer plazos para llevar a cabo la reestructuración y se propuso hacer pedagogía para que los representantes sindicales tuvieran tiempo para entender las medidas que está tomando.

Así, el banco se ha negado durante todo este tiempo a fijar plazos y a facilitar una previsión del coste que supondrá para la entidad. “No estamos en situación de estimar los costes porque es parte del proceso de negociación”, ha venido sosteniendo oficialmente CaixaBank en los últimos cinco meses desde que anunció el ERE.

Ha considerado que no es aconsejable un alto grado de tensión en las conversaciones. Ni tampoco son recomendables unas negociaciones con sobresaltos porque solo llevarían a establecer nuevas e inasumibles líneas rojas y a continuos órdagos por parte de los sindicatos.

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