Guinda a los valencianos que han enviado provisiones a las zonas más afectadas por los incendios

Medios terrestres luchan contra las llamas en el incendio declarado este lunes en el paraje de Monte Coronado en Málaga. (Foto: Álex Zea / Europa Press)

La fuerza imparable del agua o del fuego solo puede ser contenida con otra fuerza igual de poderosa: la que nace de los corazones solidarios. Todavía sentimos la tragedia de la DANA que arrasó vidas e ilusiones, y se nos encoge el alma ante la falta de empatía y responsabilidad. Pero, al mismo tiempo, resurgen historias que nos devuelven la fe en la bondad humana, en un mundo más justo.

Entre esas historias está la de Toño Núñez, un referente de la solidaridad. Media España tiene su teléfono. Durante la pandemia coordinó a voluntarios junto a World Central Kitchen y el chef José Andrés, y en la DANA organizó desde el CDT de Valencia la ayuda a cientos de familias afectadas.

Ahora, el fuego golpea su Bierzo natal. Pero Toño siempre está allí donde el caos arrasa recuerdos y hogares, demostrando que hay un sexto elemento más allá del agua, el fuego, la tierra, el aire y el tiempo: el corazón solidario, ese motor invisible que levanta a comunidades enteras.

En los incendios del Bierzo, además de las personas, también surgió la necesidad de atender a los animales víctimas del desastre. Fue entonces cuando apareció Sandra, una veterinaria, que reunió a profesionales para dar respuesta. Toño se unió a su causa, propuso crear redes de coordinación por WhatsApp y la iniciativa cobró forma, uniendo a veterinarios y voluntarios con un mismo objetivo: estar preparados para ayudar cuando más falta hiciera.