La Virgen del Carmen del Puerto de Málaga, un oasis de devoción y tradición

(Fotos: Puerto de Málaga, José Luis Macías, José María Vera).

Entre el runrún de miles de personas que pasean, atraques de megayates, franquicias, restaurantes, espacios museísticos, hermosos atardeceres, grúas, contenedores, vida en definitiva.

En la Málaga multicultural y cosmopolita, siempre leal y hospitalaria, punta de lanza del turismo, vanguardia del avance y la tecnología, en un pequeño emplazamiento de la actividad frenética del Puerto, existe un rincón que recoge, que acoge, que invita a parar, a desconectar y a contemplar la belleza, un oasis de devoción y tradición.

El pasado mes de julio se reinauguraba la capilla del Puerto ubicada en el Muelle Uno, que data originariamente del siglo XVIII, tras el proceso de rehabilitación llevado a cabo por Juan Manuel Zamora y Antonio Luis García-Fresneda siguiendo la dirección técnica de Pablo Pastor. El inmueble, permanece inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz (CGPHA) como Bien de Catalogación General.

(Fotos: Puerto de Málaga, José Luis Macías, José María Vera).

En la reinauguración, el obispo emérito de la Diócesis de Málaga, Jesús Catalá bendecía la nueva imagen de la Virgen del Carmen obra del imaginero malagueño Juan Vega que representa a la que es patrona de los mares, marinos y navegantes desde tiempos inmemoriales sentada tomando en sus brazos al Niño Jesús, ambos portan preseas del orfebre Rafael Martín, la imagen fue donada por la Fundación MalagaPort gracias a las donaciones de trabajadores y empresas del Puerto de Málaga y que fue encargada para recibir culto en dicha capilla.

Con la recuperación del oratorio se dotó al mismo de un cancel de cristal tras la puerta principal que permite a los viandantes detenerse ante la imagen y contemplarla. Actualmente puede visitase durante toda la jornada y es atendida por agentes de la Policía Portuaria, que han detectado como cada vez son más las personas que se aglutinan frente al cristal o dejan flores en honor a la imagen. Que permanecen durante algún tiempo y marchan cuando las puertas se cierran, o que también se detienen a primeras horas del día mientras hacen deporte para vislumbrar tras el cristal a la imagen carmelitana.

(Fotos: Puerto de Málaga, José Luis Macías, José María Vera).

Málaga tiene una profunda tradición marinera y por ende carmelita, este hecho ha permitido aumentarla a orillas del mar que la baña e invitar a la infinidad diaria de visitantes que llegan, contemplar de cerca un testimonio cultural de nuestra tradición más arraigada que va unida a la fe y a las costumbres de esta tierra que recibe a diario a miles de personas dispuestas a conocerla y hacerla aún más grande. Ese lugar ya no pasa desapercibido, el entorno puede presumir de la rehabilitación y puesta en valor que tanto necesitaba. La gente de la mar siempre se ha caracterizado por fuertes convicciones religiosas, hoy en Málaga la comparten con el resto de transeúntes. Existe un viejo refrán marinero que lo expresa “El que no sepa rezar que vaya por esos mares, vera que pronto lo aprende, sin enseñárselo nadie”.

Es por ello, por lo que desde julio y gracias al empeño de sus trabajadores, el Muelle Uno, el Puerto de Málaga y la ciudad que lo acoge tienen un recóndito lugar que es oasis de devoción y tradición a la vez.