Los secretos más insospechados de ‘First Dates’: la verdad sobre lo que nunca se ve en televisión

Una pareja revela cómo se graba realmente ‘First Dates’

Una pareja que se conoció en el programa 'First Dates' ha sorprendido a sus seguidores al contar detalles inéditos del formato de Cuatro. Óscar y Ana, que participaron hace cinco años, han revelado cómo se graban realmente las citas y qué ocurre tras las cámaras.

El exitoso espacio televisivo, conducido por Carlos Sobera y producido por Mediaset, se presenta como un restaurante romántico en el que los solteros buscan el amor. Sin embargo, lo que estos exconcursantes han contado en redes sociales desmonta varios mitos sobre el funcionamiento del programa.

Un decorado televisivo sin techo y con catering frío

Óscar y Ana, conocidos como ‘Granadinos por Lanzarote’ en Instagram, explican que 'First Dates' no se graba en un restaurante real, sino en un plató de televisión situado en un polígono de San Sebastián de los Reyes (Madrid). «No hay techos, es todo un decorado», comenta Óscar. En su vídeo, confiesan que se sorprendieron al descubrir que la atmósfera romántica es en realidad un montaje cuidadosamente iluminado por el equipo técnico.

La comida, según cuenta Ana, tampoco es lo que parece: «Siempre está fría, porque es un catering preparado previamente». Los participantes pueden elegir entre distintas opciones, pero lo que se muestra en pantalla no coincide con lo que realmente degustan. El ambiente es controlado y cada gesto o frase puede repetirse para ajustar la grabación.

Además, revelan un detalle que rompe otro de los encantos del programa: los comensales no pagan la cuenta. El dinero se entrega previamente por parte de la productora. «Cuando alguien dice 'yo te invito', es más una escena que una invitación real», señala Óscar.

No se cena ni se graba de noche

Otro de los grandes secretos que desvela la pareja tiene que ver con el horario. Aunque en televisión parece una cena, las grabaciones se realizan durante el día. «No es por la noche, no es una cena», insiste Óscar. Los turnos se dividen entre la mañana, el mediodía y la tarde. En su caso, su cita fue a las 11 de la mañana: «Nosotros desayunamos, pero en cámara teníamos que decir ‘buenas noches’», explica Ana.

El equipo cuida todos los detalles para mantener la ilusión de un encuentro nocturno. «Nos pidieron quitar los relojes para que no se notara la hora real», añade Óscar. El ambiente, la iluminación y las tomas están diseñadas para generar la sensación de un ambiente íntimo y nocturno.

El proceso de grabación se organiza en tres fases: la supuesta cena, las entrevistas individuales y la decisión final. En esa última parte, los participantes deben responder si desean tener una segunda cita. Todo se graba en continuidad, con pausas técnicas y repeticiones según las necesidades del programa.

Micrófonos ocultos y control absoluto del sonido

En cuanto al sonido, Óscar explica que hay micrófonos por todas partes. «Llevas uno en el pecho, otro en la espalda y la mesa está llena de micrófonos ocultos: en el servilletero, en el frutero…». Este sistema permite captar cada palabra y cada suspiro sin que se pierdan detalles. También hay normas específicas: «No puedes llevar dos anillos juntos, porque el ruido que hacen al chocar se graba y molesta en la edición».

El vestuario y las repeticiones de plano

La pareja también comenta que el equipo de producción solicita varios cambios de ropa a cada participante. «Hay que llevar entre tres y cuatro opciones. No puedes llevar prendas con rayas, porque provocan un efecto visual molesto en cámara», detalla Óscar. Este nivel de control visual busca garantizar la uniformidad y el brillo estético característico del programa.

Durante la jornada, los participantes graban también los denominados “totales”: pequeñas entrevistas donde expresan su opinión sobre la cita y sobre el programa. «Te preguntan qué te ha parecido, si repetirías y cómo te has sentido», explica Ana. Esas declaraciones se intercalan en el montaje final para reforzar el relato romántico o cómico del episodio.

El momento de la decisión: más escenografía que realidad

El instante en el que los solteros deciden si tendrán una segunda cita es una de las escenas más recordadas del programa. Sin embargo, Óscar y Ana aclaran que no se marchan realmente por caminos distintos. «Cuando los dos decimos que sí, no llegamos a salir del set. Simplemente giramos hacia la misma pared. Si uno dice que no, cada uno se va hacia un lado distinto», explica él entre risas. «Nuestra primera cita fue literalmente una pared», bromea.

Según cuentan, la decisión final se graba varias veces para asegurar que las cámaras capten la reacción de ambos desde distintos ángulos. Las luces, los sonidos y los silencios se controlan con precisión para generar tensión emocional en el espectador.

El éxito de un formato internacional

'First Dates' lleva casi una década en antena y ha sido adaptado en numerosos países. En España, la versión de Mediaset ha conseguido consolidarse como uno de los espacios más longevos del grupo. Presentado por Carlos Sobera, combina humor, ternura y espontaneidad, lo que lo convierte en un fenómeno social y televisivo.

El programa se emite actualmente en la web oficial de Cuatro, donde también pueden verse los mejores momentos y las citas más virales.

Una pareja que sí encontró el amor

En el caso de Óscar y Ana, la experiencia fue más que televisiva. Cinco años después de su cita en el plató, siguen juntos y viven en Lanzarote. «Nuestra historia demuestra que a veces el amor también puede surgir en un plató», concluye ella. Su testimonio, además de desmitificar la magia del formato, muestra el impacto real que un programa de televisión puede tener en la vida de sus participantes.

Así, los secretos de 'First Dates' quedan al descubierto: un rodaje diurno, una cena ficticia y un escenario donde la espontaneidad se graba con precisión milimétrica, pero donde, en ocasiones, también surge una conexión auténtica.