Un fallo en los faros LED modernos pone en riesgo a miles de motoristas cada noch

Faro delantero Ducati.

La creciente potencia de los faros LED provoca que circular de noche se convierta en una tarea peligrosa para los motoristas. Un informe del Department for Transport (DfT) del Reino Unido, respaldado por la investigación del laboratorio TRL, señala que la luminancia de los nuevos sistemas ha superado un umbral crítico que multiplica el riesgo por el simple hecho de recibir el haz de otro vehículo. Mientras tanto, quienes se desplazan sobre dos ruedas padecen el problema de modo más agudo: la menor altura, la inclinación en curva y el efecto espejo del visor hacen que el impacto del deslumbramiento sea más intenso.

Un riesgo que no deja de crecer

Desde hace unos años, varios fabricantes han apostado por faros LED más potentes, alegando mayor eficiencia energética y mejor visibilidad para el conductor. Sin embargo, en paralelo, han aumentado las quejas de quienes circulan de frente: deslumbramientos inesperados, pérdida de visión en curvas y, en casos extremos, maniobras bruscas para evitar obstáculos que no se habían visto con claridad.

El estudio encargado por el Department for Transport del Reino Unido, en colaboración con el laboratorio TRL, advierte de que en muchos modelos actuales la luminancia (la cantidad de luz que realmente percibe el ojo humano) supera el umbral de seguridad fijado en 40.000 candelas por metro cuadrado.

Los más vulnerables: quienes van sobre dos ruedas

Los conductores de moto son especialmente sensibles a este problema. Su posición más baja respecto a la calzada los coloca directamente en la trayectoria de los haces de luz, sobre todo cuando se cruzan con SUV o furgonetas.

A eso se suma el uso de visores en el casco, que pueden tener microarañazos, reflejos o humedad. En condiciones de asfalto mojado, la luz rebota y se multiplica, provocando una especie de “efecto túnel” que puede cegar momentáneamente al motorista.

La clave está en el tipo de luz

De la calidez al blanco puro

Las bombillas halógenas tradicionales generaban una luz amarillenta, menos agresiva para la vista. Los LED, en cambio, ofrecen un haz blanco azulado, mucho más nítido y concentrado. Aunque eso mejora la iluminación frontal del conductor, también intensifica el deslumbramiento para quien lo recibe.

Altura del haz y diseño del coche

El auge de los SUV tiene mucho que ver con esta situación. Al contar con una carrocería más elevada, sus faros también se sitúan más arriba. Y eso significa que apuntan directamente a los ojos de conductores de vehículos más bajos, ciclistas o motoristas.

Varios informes internacionales ya advierten que, sin una correcta regulación de altura y enfoque, los faros modernos pueden convertirse en una amenaza en lugar de una ayuda.

Datos que respaldan el problema

La investigación británica no se basa solo en percepciones. Se realizaron más de 50 horas de pruebas en carretera, con sensores de luz y cámaras instalados en diversos vehículos. Además, una encuesta nacional reveló que más del 50 % de los conductores ha dejado de conducir de noche por culpa del deslumbramiento.

Desde 2013, el Reino Unido registra en torno a 280 siniestros al año en los que la causa anotada es “luces deslumbrantes”, una cifra que probablemente esté por debajo de la realidad, ya que no siempre se declara ese factor en los informes oficiales.

Factores que agravan el impacto en motoristas

  • Posición más baja: mayor exposición directa al haz de luz
  • Inclinación en curvas: el visor se alinea con el foco del otro vehículo
  • Reflejos múltiples: cascos sucios, asfalto húmedo y luces LED generan destellos cruzados
  • Velocidad y visibilidad: incluso unos segundos de ceguera pueden ser fatales

Además, muchos motoristas no cuentan con tecnología de corrección visual adaptativa como la que incorporan los turismos más nuevos, lo que los deja aún más expuestos.

Un marco legal que llega tarde

Las regulaciones actuales se centran en la potencia lumínica emitida por el faro, pero no valoran con suficiente precisión cómo se percibe esa luz por parte del resto de usuarios de la vía. Tampoco hay protocolos que obliguen a adaptar el haz según la altura del vehículo o el tipo de vía.

Reino Unido y la Unión Europea han anunciado planes para introducir sistemas de autoregulación del haz (como niveladores automáticos o faros adaptativos) en nuevos modelos a partir de 2027, pero mientras tanto el riesgo sigue presente.

Consejos prácticos para motoristas

Mientras llega una solución normativa definitiva, los expertos en seguridad vial recomiendan aplicar medidas preventivas:

  • Revisar el estado del visor del casco y cambiarlo si está arañado
  • Evitar viseras espejadas o con efectos de lente durante la noche
  • Usar tratamientos antivaho y limpiar bien antes de cada trayecto
  • Reducir la velocidad en zonas oscuras y anticipar cruces con vehículos grandes
  • Planificar rutas mejor iluminadas siempre que sea posible

La luz que debería ayudar, pero a veces ciega

La intención de mejorar la iluminación en carretera es legítima, pero sus efectos secundarios no pueden ignorarse. Cada vez son más los estudios, instituciones y usuarios que piden soluciones. Porque ver mejor no debería implicar que otros vean menos.

Y en el caso de los motoristas, lo que parece una simple molestia puede ser, en condiciones adversas, una diferencia crucial entre reaccionar a tiempo o no ver venir el peligro.