Guardia Civil destapa en Santiago una clase ilegal
Un camión de 18 toneladas, una autoescuela de Santiago y una clase práctica que terminó en expediente sancionador. Así comienza un caso que ha puesto en el punto de mira la vigilancia del ejercicio profesional en la formación de conductores de vehículos pesados.
Una clase práctica que no cumplía la normativa
El Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT) del sector de la Guardia Civil en Galicia detectó en Santiago una actividad ilegal relacionada con la formación de conductores para el permiso de clase C, necesario para manejar camiones. La actuación se produjo tras varias denuncias ciudadanas que señalaban posibles irregularidades en una autoescuela de la ciudad.
La investigación, realizada en coordinación con la Jefatura de Tráfico de Santiago, culminó el pasado 10 de septiembre con la inspección de un vehículo de gran tonelaje. Se trataba de un camión rígido con 18 toneladas de masa máxima autorizada (MMA) utilizado con fines formativos.
El instructor carecía del certificado exigido
Durante la comprobación de los documentos, los agentes constataron que la persona que impartía las clases no contaba con el certificado de aptitud necesario para ejercer como profesor en autoescuelas. Esta habilitación es obligatoria según el Reglamento de Escuelas Particulares de Conductores.
Esta carencia convierte la actividad detectada en una infracción muy grave, que ya ha sido comunicada a la Jefatura Provincial de Tráfico de A Coruña. Este organismo será el encargado de determinar la cuantía exacta de la sanción económica, que puede alcanzar los 3.000 euros.
Reacción y advertencias de las autoridades
Desde la Guardia Civil se ha valorado positivamente la colaboración ciudadana, que ha sido clave para destapar el caso. El cuerpo recuerda que dispone de un canal específico para alertar sobre actividades irregulares de forma confidencial, disponible en su web oficial.
Un riesgo para la seguridad vial
Impartir clases sin la titulación correspondiente no solo vulnera la normativa, sino que compromete la seguridad de los futuros conductores y del resto de usuarios de la vía. La función de los instructores no es solo enseñar a conducir, sino también formar en buenas prácticas y respuestas ante situaciones de riesgo.
La formación reglada y supervisada es un pilar fundamental del sistema de permisos de conducción en España. Casos como este evidencian la necesidad de reforzar los controles para evitar intrusismo profesional y garantizar la calidad del aprendizaje.
Impacto en la autoescuela investigada
Además de la posible sanción, la autoescuela propietaria del vehículo inspeccionado podría enfrentarse a repercusiones legales adicionales si se demuestra una actuación sistemática al margen de la normativa. La reputación del centro, clave en un sector altamente competitivo, también podría verse afectada.
La ley establece que las autoescuelas deben garantizar que sus empleados estén debidamente acreditados. En este caso, la falta del título habilitante por parte del docente representa una violación directa de esa obligación.
Precedentes y futuras actuaciones
No es la primera vez que el GIAT detecta casos de este tipo. El cuerpo ha intensificado en los últimos años su labor de control sobre los centros de formación vial, especialmente en el ámbito de los permisos profesionales, donde los requisitos técnicos y de seguridad son más exigentes.
Las autoridades recuerdan que actuar fuera del marco legal puede derivar en consecuencias económicas y legales importantes. También insisten en que la ciudadanía tiene un papel clave en la detección de este tipo de prácticas.
Con actuaciones como esta, la Guardia Civil y la Dirección General de Tráfico buscan reforzar la confianza en el sistema formativo y garantizar que quienes se ponen al volante de vehículos pesados lo hagan con todas las garantías.