Plenergy dispara sus ventas y su CEO lanza un mensaje demoledor sobre los aditivos
De empresario fallido a rey del combustible barato
La trayectoria de Rodríguez de Arellano tiene más derrotas que éxitos visibles en su pasado: empezó vendiendo joyas, fracasó en inmobiliaria y tuvo que reinventarse. Pero su apuesta por competir en precio le dio un giro. Con Plenergy (antes Plenoil) ha construido una red que este año sumará 370 estaciones y aspira a captar una cuota del 10‑11 % del mercado. En su modelo, una de las afirmaciones más provocadoras es su descrédito absoluto al valor del aditivo en los combustibles.
La gasolina “barata” con aditivo es, según él, una ilusión publicitaria: “no vale para nada”, declara. Hasta ahora, la industria no ha podido demostrar con estudios independientes que un aditivo X logre mejoras reales en rendimiento o consumo.
¿Qué dice el empresario y cómo lo basa?
Rodríguez de Arellano afirma que compra los mismos combustibles que otros operadores —provistos desde depósitos comunes en la red de Exolum— y que los aditivos los adquiere siguiendo recomendaciones técnicas, pero que no modifica nada sustancial para el motor. “Ponemos el aditivo porque la gente piensa que es bueno”, afirma.
No ve estudios independientes que demuestren que un aditivo específico alargue la vida útil del motor o reduzca el consumo de forma measurable. Su argumento central es que todos los combustibles adquieren aditivos —ya sean baratos o caros— y que la diferenciación que se vende al consumidor es más simbólica que real.
Claves del modelo low cost aplicado al combustible
Eficiencia operativa como ventaja competitiva
El precio bajo no viene de fórmulas químicas milagrosas sino de una cadena muy ajustada: pocas instalaciones ornamentales, terrenos arrendados a largo plazo, mantenimiento reducido, menos personal que una estación promedio. El margen de beneficio ronda el 2,5 % de la facturación.
Su estrategia incluye automatización nocturna, operación rápida en el surtidor y expansión hacia estaciones abandonadas o mal gestionadas, que considera podrían cambiar de manos por su bajo rendimiento.
El combustible frente al cambio energético
Pese al auge del vehículo eléctrico, Rodríguez de Arellano considera que la transición será lenta. Ya electrifican el 70 % de sus estaciones, pero la infraestructura no permite aún cargas ultrarrápidas en muchas ubicaciones. Advierte que muchas viviendas no tienen aparcamiento ni conexión eléctrica adecuada, lo que limita el uso del coche eléctrico para gran parte de la población.
Para él, combustibles fósiles, electricidad, hidrógeno u otras fuentes energéticas coexistirán durante años. Por eso cambió el nombre de la empresa: de Plenoil a Plenergy, para abrirse a otras posibilidades futuras.
Impactos y debates en torno a sus afirmaciones
Cuestionamientos técnicos y científicos
Si bien algunos fabricantes de aditivos defienden beneficios como menor fricción, limpieza de inyectores o mejoras en emisiones, estos efectos suelen evaluarse bajo condiciones controladas. No siempre se demuestran en el uso real del consumidor.
Críticos preguntan: si un aditivo fuera verdaderamente eficaz, ¿por qué no hay estudios independientes que lo confirmen de forma universal? Rodríguez de Arellano plantea que la credibilidad depende más del marketing que de la ciencia aplicada.
Ventajas de su propuesta para el consumidor
- Precios más bajos en estaciones comparables.
- Transparencia: él no vende la promesa del aditivo.
- Presión competitiva: obliga a otros distribuidores a replantear márgenes.
Para muchos usuarios, la promesa de “mejor combustible” funciona como elemento de persuasión. Si esa promesa se desmorona, el precio se convierte en el principal argumento de compra.
Perspectivas futuras del mercado energético
La visión de Rodríguez de Arellano combina crecimiento y optimismo: considera que hay entre 3.000 y 4.000 gasolineras españolas con poco potencial que pueden caer o cambiar de dueño. Su meta es elevar la cuota de mercado y ganar influencia estructural.
También tiene como embajador al piloto Carlos Sainz para reforzar su discurso: si alguien de alta exigencia mecánica respalda el producto, dice él, muchas dudas caerán.
Los riesgos que enfrenta
La regulación, controles de calidad, exigencias medioambientales o la competencia eléctrica podrían afectar su modelo. Además, desacreditar aspectos técnicos del combustible puede provocar reacciones del sector y de organismos reguladores.
Sea polémica o visionaria, su apuesta activa una conversación sobre qué realmente se valora al repostar: ¿rendimiento técnico o precio simbólico?