¿Qué impacto tiene la inteligencia artificial en las terapias psicológicas?

¿Qué impacto tiene la inteligencia artificial en las terapias psicológicas?

La inteligencia artificial está transformando diversos campos, incluida la salud mental, donde su impacto es cada vez más notable. Es conveniente resaltar que, aunque puede tener un efecto muy positivo, ésta no debe emplearse de manera automática.  Te invitamos a conocer cómo la inteligencia artificial está dando una vuelta de tuerca dentro del mundo de la psicología. Como bien señala Paula Tirso, psicóloga de adultos e infantojuvenil, es vital que las intervenciones mantengan su esencia y conexión genuina con el paciente para garantizar una terapia humanizada y efectiva. Según explica la experta, "la IA quizá puede ser muy útil en algunos aspectos como orientación sobre  la parte técnica, es decir, qué técnicas y objetivos plantear en cada caso, pero nunca podrá sustituir una gran parte de la terapia como es el papel del vínculo terapéutico". Te invitamos a conocer cómo la inteligencia artificial puede ser una aliada, pero tambien un lastre.

El impacto de la inteligencia artificial en la salud mental

La inteligencia artificial ha comenzado a desempeñar un papel notable en el ámbito de la salud mental, principalmente a través de aplicaciones y plataformas que utilizan algoritmos avanzados para proporcionar apoyo psicológico. Estas herramientas son buenas aliadas a la hora de prestar una asistencia en la primera fase de las sesiones con los pacientes.  Gracias a su accesibilidad y a la inmediatez, se puede ofrecer un servicio mucho más completo y que aporte excelente soluciones.

Los profesionales de la psicología saben que la inteligencia artificial tiene un potencial muy amplio y que ayuda a democratizar el acceso a la salud mental. Por ejemplo, ofreciendo servicios a personas que de otro modo no pueden acceder a una terapia debido a inconvenientes económicos o geográficos. De la misma manera, pueden analizar grandes cantidades de datos, ayudando a identificar patrones y tendencias para garantizar la mejor asistencia.

Esto es una ayuda para los profesionales a la hora de realizar diagnóstico que sea más precisos y poder ofrecer tratamientos acertados. Pero hay más, porque hay herramientas basadas en inteligencia artificial, que pueden encargarse de tareas administrativas que sean repetitivas, por lo cual, los profesionales de la psicología se pueden encargar realmente a tiempo completo de sus tareas más clínicas. La capacidad de la inteligencia artificial para realizar un seguimiento continuo del estado emocional del paciente puede proporcionar información de mucho valor que permite ajustar correctamente las intervenciones terapéuticas.

Pero no todo son ventajas

Como en cualquier ámbito, la inteligencia artificial puede ser un arma de doble filo, y en el caso de la psicología, podemos tener un problema añadido.  La inteligencia artificial no deja de ser un lenguaje de programación que no puede ponerse en la piel profesional de la psicología o  empatizar. La conexión emocional entre terapeuta y paciente es crucial para el éxito del tratamiento, algo que las máquinas aún no pueden igualar. Igualmente, los algoritmos pueden llevar una carga de sesgos presentes en los datos con los que fueron entrenados, y esto podría llevar a decisiones que no sean justas o de tipo discriminatorio. Paula indica que, de hecho, "la parte más difícil de la terapia reside en esto". 

De la misma manera, el empleo de datos sensibles puede llegar a plantear preocupaciones sobre la privacidad y la seguridad. Los datos personales pueden estar en riesgo si no se saben gestionar adecuadamente, algo que va mucho más allá del propio ámbito de la psicología. Hay que tener presente que el uso de la inteligencia artificial o de los sistemas automatizados lleva a una total despersonalización de la atención, ya que llega a reducir la calidad de ese vínculo terapéutico tan necesario. La relación entre profesional y paciente puede verse desvirtuada si se abusa de la inteligencia artificial y se emplea de manera masiva para obtener una respuesta rápida, no como un apoyo.

Existe el riesgo de que tanto pacientes como terapeutas se vuelvan demasiado dependientes de la tecnología, lo cual podría limitar el desarrollo de habilidades interpersonales esenciales. Esto va en consonancia con el punto anterior, el factor humano es fundamental en un área del conocimiento como la psicología, destinada a entender los problemas emocionales y darles una solución adecuada. Por todo esto, la integración de la inteligencia artificial en la terapia presenta tanto oportunidades como una serie de retos muy importantes que no pueden ser pasados por alto.

Sí, pero sin perder la esencia

Es obvio que no podemos negarnos a aquellos avances que supongan una ayuda dentro del campo de la terapia, pero hay que tener presente que no es una solución válida si se oferta de manera exclusiva. Hay que entender que implica una serie de riesgos muy importantes que pueden dar al traste con los deseos del paciente.

Para conseguir los máximos beneficios mientras aplazamos los riesgos, los profesionales de la psicología deben tener presente que la inteligencia artificial es siempre un complemento, no la piedra angular a la hora de realizar cualquier tipo de tratamiento.

Aunque la inteligencia artificial es un aliado que estamos incorporando en muchos ámbitos del conocimiento, implementarla dentro del mundo de la salud mental debe tener una perspectiva respetuosa y ética para preservar lo más valioso del proceso terapéutico, la auténtica conexión humana